Chloé Zhao define el rol del director de cine como un ejercicio de afinación que requiere vulnerabilidad pública y capacidad para admitir errores.
La cineasta Chloé Zhao, ganadora del Oscar y reconocida por su trabajo en Nomadland, ha compartido su visión sobre la dinámica de poder y el liderazgo dentro de un set de filmación. Para la directora de origen chino, la tarea de llevar adelante una película es análoga a convertirse en un instrumento de afinación, una metáfora que subraya la necesidad de armonizar visiones.
Zhao sostiene que la figura del líder, en este caso el director, debe ser el primero en mostrarse vulnerable ante su equipo. En su perspectiva, es una obligación estar dispuesto a cometer errores y a ser visible en el proceso de búsqueda de soluciones.
Quedan solo tres días para que se estrene «una de las mejores películas animadas de la década»Este concepto profesional se distancia de los modelos de dirección jerárquicos o autoritarios tradicionales de la industria. La cineasta enfatiza que la capacidad de solicitar ayuda y de ser considerado falible resulta esencial para construir un ambiente creativo que fomente la colaboración genuina.
La filosofía de dirección de Zhao ha moldeado su estilo de trabajo, que combina la narrativa íntima con la vastedad de los paisajes, un enfoque que le valió el reconocimiento de la Academia de Hollywood y la consolidó como una de las voces más influyentes del cine actual.
En esencia, la cineasta redefine la autoridad en el cine, posicionándola no como una orden inquebrantable, sino como un rol facilitador cuya principal responsabilidad es armonizar las diferentes visiones del equipo para alcanzar la mejor versión de la obra artística.
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