El vencimiento inminente del swap con China expone al Gobierno a un riesgo de default técnico mientras su política exterior endurece las relaciones con Beijing.
La administración de Javier Milei enfrenta una encrucijada financiera y geopolítica a raíz del vencimiento programado del swap de monedas con China, un acuerdo valorado en 18.000 millones de dólares que sostiene una porción clave de las reservas. Este desafío se presenta en un momento de creciente tensión diplomática, intensificada por la firma de decretos que restringen la participación de empresas chinas en licitaciones estatales argentinas, un gesto interpretado como un alineamiento explícito con Estados Unidos.
El riesgo principal radica en la porción del acuerdo ya activada por el Banco Central (BCRA), que asciende aproximadamente a 5.000 millones de dólares (equivalentes a 35.000 millones de yuanes). Los vencimientos de este tramo están concentrados entre junio y julio de este año. De no conseguir la prórroga o renovación por parte de Beijing, el país se vería obligado a afrontar ese pago en moneda dura en un contexto de escasez crítica de divisas, lo que configuraría un default técnico con la potencia asiática.
La reforma laboral suma apoyos de gobernadores radicales y provincialistas mientras Javier Milei busca aislar al peronismoLas implicaciones de un impago trascienden la relación bilateral. El swap chino incluye una cláusula de cross default que impacta directamente en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La falta de cumplimiento con Beijing activaría el incumplimiento de las obligaciones con el organismo multilateral, frustrando los esfuerzos del Gobierno por demostrar solvencia y reingresar a los mercados financieros internacionales. El escenario reviviría la imagen de Argentina como defaulteador serial.
Las negociaciones se complican por los incumplimientos de promesas políticas arrastradas desde la última renovación del swap en 2024. A pesar de que la administración anterior acordó cesar las críticas a China y realizar una visita de Estado presidencial, el Gobierno dilató y luego canceló ese viaje. Adicionalmente, se mantiene demorada la reactivación completa de las represas de Santa Cruz, la obra de infraestructura más importante financiada por la potencia asiática en el país.
En este escenario, la Casa Rosada debe conciliar la línea diplomática pro-occidental, que incluye reclamos del Tesoro de Estados Unidos para cancelar el acuerdo con China, con la imperiosa necesidad de asegurar la prórroga de los 5.000 millones de dólares activados. La decisión final sobre el swap determinará el equilibrio de las reservas y la estabilidad financiera del segundo semestre, dada la imposibilidad de afrontar el pago en las condiciones actuales.
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