Boca Juniors afronta el regreso a la Copa Libertadores con su plantel sin refuerzos, una situación atípica que presiona a la dirigencia.
Boca Juniors inició el periodo de preparación de cara al segundo semestre sin haber anunciado la llegada de ninguna incorporación. Esta inusual inmovilidad en el mercado contrasta directamente con la exigencia que representa la próxima participación del club en la fase de grupos de la Copa Libertadores.
La ausencia de movimientos en La Ribera se interpreta como un quiebre en la dinámica habitual de la institución. En las últimas ventanas de transferencias, el plantel profesional había experimentado reestructuraciones significativas, tanto por venta de activos como por la llegada de figuras clave para afrontar el calendario doméstico e internacional.
San Lorenzo levantó todas sus inhibiciones y ahora pone la mira en el mercado de pasesEl foco de la presión recae ahora sobre la gestión del Consejo de Fútbol. La promesa institucional de competir al máximo nivel continental requiere una inversión estratégica que, hasta el momento, no se ha materializado, generando inquietud entre el cuerpo técnico y la base social.
Las necesidades deportivas fueron delineadas previamente por el entrenador, quien insistió en la urgencia de sumar variantes específicas en defensa y mediocampo, posiciones consideradas esenciales para elevar el promedio de jerarquía requerido en los duelos de Copa. La plantilla actual muestra vacíos estructurales difíciles de disimular.
Con el inicio de la competencia continental cada vez más próximo, el margen para negociar e integrar a los nuevos jugadores se reduce drásticamente. El tiempo apremia a la dirigencia para concretar los refuerzos necesarios que permitan al equipo aspirar a la definición del torneo más importante de la región.
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