El piloto Ignacio Montenegro volvió a captar la atención en el GT World Challenge Europe al completar una exigente competencia en el circuito italiano de Monza, donde junto a su equipo, logró finalizar en la sexta posición dentro de la clase Silver. Este desempeño no solo lo ubicó entre los veinte mejores de la clasificación general, sino que también subraya su habilidad en un fin de semana plagado de desafíos para la marca BMW.
Desde los entrenamientos hasta la fase de clasificación, BMW enfrentó considerables dificultades para optimizar el rendimiento de sus vehículos en un escenario que no le era favorable. A pesar de estas adversidades y de iniciar la carrera desde el duodécimo puesto en su categoría, Montenegro y sus compañeros consiguieron avanzar de manera constante gracias a una actuación sin errores, en una prueba que se caracterizó por múltiples incidentes.
Montenegro tuvo a su cargo el último relevo de la carrera, un momento de máxima tensión. Con varios accidentes, neutralizaciones y constantes cambios en el clasificador, el piloto mantuvo la calma y la concentración para llevar su BMW hasta el sexto lugar en la Silver Cup. Este resultado es crucial, ya que le permite continuar sumando puntos en una temporada altamente competitiva y mantenerse firme en una de las categorías más exigentes del automovilismo GT internacional.
Ahora, la atención de Montenegro se centrará en uno de los eventos más importantes de su trayectoria deportiva. Del 24 al 28 de junio, el piloto afrontará por primera vez las legendarias 24 Horas de Spa, la competencia de Gran Turismo más prestigiosa del mundo y una de las pruebas de resistencia más icónicas del calendario internacional. Será una oportunidad clave para que Montenegro siga consolidando su presencia en el automovilismo europeo, midiéndose contra los mejores especialistas en un escenario histórico y de máxima exigencia.
La carrera en Monza distó de ser una prueba convencional. Apenas iniciada, un espectacular accidente múltiple en la primera curva eliminó a varios contendientes y obligó a la intervención inmediata del coche de seguridad. A partir de ese momento, las estrategias jugaron un papel determinante. Las constantes neutralizaciones y los distintos incidentes modificaron el orden de la carrera en varias ocasiones, beneficiando a los equipos que lograron sortear los problemas.
La victoria absoluta en Monza fue para el Audi del equipo Tresor Attempto Racing, pilotado por Rocco Mazzola, Ariel Levi y Sebastian Øgaard. Este equipo protagonizó una de las mayores sorpresas de los últimos años, al imponerse desde la 29ª posición de partida y asegurar para Audi su primer triunfo en una prueba de resistencia del campeonato desde 2022.

