Wall Street se desplomó ante debilidad de datos de empleo en EEUU y la escalada del conflicto con Irán

La Reserva Federal de los Estados Unidos enfrenta una encrucijada decisiva entre la desaceleración del empleo y el encarecimiento de la energía que tensiona las metas de inflación.
El último informe sobre el mercado de trabajo en los Estados Unidos reveló cifras menores a las esperadas por los analistas de Wall Street. Este debilitamiento en la creación de puestos de trabajo otorga argumentos técnicos a quienes reclaman una reducción inmediata en las tasas de interés para evitar una recesión.
La desaceleración laboral funciona habitualmente como un freno para el consumo y reduce la presión sobre el índice de precios al consumidor. Ante este panorama los operadores financieros proyectaron inicialmente un giro necesario en la política monetaria contractiva que lleva adelante el organismo.
Sin embargo el panorama se complicó con el reciente incremento en el valor internacional del petróleo que impacta directamente en los costos operativos de la industria. El encarecimiento del crudo genera una inercia de precios difícil de ignorar para los funcionarios encargados de la política monetaria norteamericana.
Jerome Powell se encuentra ahora ante la obligación de equilibrar la necesidad de sostener la actividad económica sin perder de vista la estabilidad de la moneda. Una baja de tasas prematura podría potenciar el efecto de los costos energéticos y provocar un rebrote inflacionario difícil de revertir a corto plazo.
Las próximas resoluciones del comité serán cruciales para determinar el rumbo de las finanzas globales durante el segundo semestre. El mercado internacional aguarda definiciones que permitan proyectar con mayor certeza el flujo de capitales y el costo del crédito en el resto de las economías.
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