Wall Street consolida el rebote aunque el petróleo vuelve a subir y se acerca a los u$s105
La prolongación de las hostilidades en Medio Oriente cumple tres semanas sin señales de tregua y sostiene la presión alcista sobre los mercados energéticos mundiales.
La continuidad de las acciones militares en la región central del conflicto entró en su vigésimo primer día frente a la parálisis de las gestiones diplomáticas internacionales. El estancamiento de las negociaciones por un cese del fuego consolida una posición de alerta en las principales cancillerías y centros de poder global.
Este factor geopolítico forzó a que el precio del barril de crudo se consolide por encima de los u$s100, un valor que no cede desde mediados de la semana pasada. Los operadores financieros ajustaron sus posiciones de compra ante la posibilidad concreta de un desabastecimiento en las rutas marítimas y terrestres de transporte de combustible.
Las naciones exportadoras de materias primas mantienen un perfil defensivo mientras evalúan el impacto de las sanciones y los bloqueos en las zonas de combate. La incertidumbre sobre la integridad de los pozos y las refinerías en los países limítrofes agrega un componente de riesgo que impide cualquier retroceso en la cotización diaria.
Para las economías dependientes de la importación de energía, el sostenimiento de estos niveles de precios representa un desafío directo a sus metas de inflación y costos logísticos. La transferencia de estos aumentos a los precios minoristas de los combustibles parece inevitable si la tendencia alcista no se revierte en el corto plazo.
La evolución de la crisis financiera dependerá estrictamente de la intensidad de los combates y de la capacidad de respuesta de los organismos internacionales en las próximas jornadas. Mientras no se establezca un corredor seguro para el comercio de hidrocarburos, la volatilidad seguirá dominando el comportamiento de los activos vinculados a la energía.
SDN Digital, solo información.
