Renunció el jefe de la Anses por una pelea con Pettovello y Lule metió el reemplazo

La renuncia de Fernando Bearzi a la titularidad de la Anses profundiza la interna oficialista y recorta el poder de Luis Caputo sobre el manejo financiero de los fondos jubilatorios.
Fernando Bearzi presentó su renuncia a la dirección de la Anses tras un fuerte cruce con la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. El detonante del conflicto fue el desplazamiento de la secretaria general del organismo, una decisión que quebró el vínculo directo con la funcionaria. Esta salida representa el fin de la gestión de un hombre de confianza del ministro de Economía en un área estratégica del Estado.
El cargo será ocupado por Guillermo Arancibia, quien se desempeñaba como subdirector y responde directamente a Lule Menem. Con este movimiento, el sector alineado con Karina Milei logra desplazar la influencia directa de Luis Caputo en la administración de la caja previsional. Arancibia asume el puesto tras haber sido cuestionado por sectores gremiales debido al manejo de fondos de caja chica para gastos personales.
La pérdida de este espacio impacta en la estrategia del Palacio de Hacienda para controlar las variables macroeconómicas. Bearzi utilizaba recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad para intervenir en el mercado y contener la volatilidad de los dólares financieros. Sin un aliado propio al mando del organismo, el Ministerio de Economía ve limitado su margen de maniobra para sostener la cotización de los bonos.
La gestión saliente acumulaba tensiones por denuncias de sobreprecios en contratos de servicios de limpieza que alcanzaban los dos mil millones de pesos. Además, la trayectoria de Bearzi generaba roces internos por su pasado como asesor financiero en firmas vinculadas a la actividad privada de Caputo. Estas sospechas de conflictos de intereses y las auditorías internas aceleraron el recambio impulsado desde el entorno de la Casa Rosada.
El reordenamiento de la Anses también activa nuevas negociaciones con el peronismo cordobés liderado por Juan Schiaretti. El exgobernador pretende ubicar a un representante propio en la estructura jerárquica para garantizar el acompañamiento legislativo a las reformas del oficialismo. La salida de Bearzi marca el inicio de una revisión general de funcionarios técnicos que podrían ser reemplazados por cuadros de mayor lealtad política hacia el núcleo presidencial.
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