Violencia intrafamiliar e invisibilización: el impacto psicológico y las fallas en la red de contención tras el caso Valentín Yankelevich A raíz del testimonio público brindado por Valentín Yankelevich sobre los maltratos sufridos en su infancia, la licenciada Jacqueline Orellana analizó en #EnSonDePaz las secuelas del maltrato verbal, el rol de las instituciones y la revictimización que genera la desmentida paterna. La mediatización de situaciones de violencia doméstica en entornos de alta visibilidad pública suele operar como un disparador para poner en debate problemáticas arraigadas socialmente. En diálogo con Francisco «Chueco» Paz en #EnSonDePaz, la psicóloga y psicoanalista especialista en vínculos Jacqueline Orellana profundizó en las dimensiones del maltrato infantil, derribando el mito de que los entornos sin carencias económicas están exentos de violencia intrafamiliar. La huella de la violencia verbal en la construcción subjetiva
Uno de los ejes centrales del análisis giró en torno al peso de la agresión psicológica frente al daño físico. De acuerdo con Orellana, mientras que las lesiones corporales sanan, las palabras descalificatorias emitidas por las figuras primarias de apego estructuran negativamente la identidad del menor. La especialista remarcó que durante la infancia el niño construye su autopercepción a partir de la mirada del adulto referente. Si el mensaje recibido es sistemáticamente degradante, el menor termina asimilándolo como una verdad incuestionable sobre sí mismo, consolidando marcas emocionales que persisten en la adultez. El rol de la escuela y las fallas en los protocolos de intervención
El intercambio abordó la soledad que suelen experimentar los niños víctimas de agresiones domésticas y la dificultad intrínseca que tienen para denunciar. En ese marco, Orellana colocó el foco de responsabilidad en los adultos del entorno, en particular en el cuerpo docente. Asimismo, advirtió sobre los errores habituales en el abordaje profesional e institucional: convocar de inmediato al progenitor denunciado pone en riesgo directo la integridad del menor. La psicoanalista subrayó la necesidad de tejer redes ampliadas de contención (recurriendo a abuelos o familiares no agresores) antes de avanzar en medidas directas o denuncias penales. La invalidación como segunda violencia
Consultada sobre la respuesta pública de Darío Giordano negando los hechos relatados por su hijo, Orellana fue tajante: desacreditar la vivencia de quien denuncia constituye una revictimización directa. Según explicó, la falta de reconocimiento y el intento de clausurar el testimonio profundizan el trauma original.


