La NASA advirtió sobre el avance de sequías vinculadas al fenómeno de El Niño e indicó cómo sería su impacto en la Amazonía de Brasil. Analistas subrayaron la presencia de una “cascada” de incendios tropicales asociada con los cambios climáticos, cuyo patrón fue visualizado desde 2017.
Desde septiembre de 2026, los satélites de la agencia espacial registran un alza de focos y emisiones de humo en el centro y el este de la selva, desde los bosques próximos a Manaos y Santarém hasta la desembocadura del río Amazonas.
La actividad puede seguirse en el Sistema de Información de Incendios para la Gestión de Recursos (FIRMS), la Base de Datos Global de Emisiones de Incendios (GFED) y NASA Worldview.
La NASA advirtió sobre el avance de los incendios en la Amazonía: cómo impacta El Niño
En ese corredor amazónico, el humo ya afectó a la rutina urbana y los equipos científicos advierten que la progresión del fuego puede desplazarse hacia otras zonas de la región en los próximos meses. El 12 de octubre de 2026, el Espectrorradiómetro de Imágenes de Resolución Moderada (MODIS) del satélite Aqua de la NASA mostró columnas de humo elevándose a ambos lados del río Amazonas. Una capa de humo denso cubría entonces Manaos, capital del estado brasileño de Amazonas.
Ese mismo día, el municipio informó una calidad del aire extremadamente mala, luego de que la concentración de partículas finas PM 2,5 superara los 135 microgramos por metro cúbico, una marca ubicada en la segunda peor categoría del índice regional de calidad del aire.
En una ciudad de más de 2 millones de habitantes, las escuelas cerraron y se suspendieron actividades en distintos puntos, incluidas las ligas deportivas infantiles. Las autoridades alertaron sobre los riesgos de la contaminación atmosférica, según informó AP.
Los focos cerca de Santarém y Manaos integran una “cascada” de incendios tropicales asociada con los cambios en las lluvias de El Niño, explicó el científico del sistema terrestre del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA Douglas Morton.
Morton y especialistas de la Universidad de California en Irvine, la Universidad Libre de Ámsterdam y la Universidad de Maryland describieron el patrón en un estudio de 2017, elaborado después de la temporada vinculada con El Niño de 2015-2016. El equipo también identificó su repetición en 2023.
La sucesión volvió a hacerse visible con El Niño de 2026. Desde agosto, la sequía, el fuego y el humo afectan partes de Indonesia; en octubre, cientos de viviendas fueron destruidas y una nube de humo cubrió islas enteras casi todos los días. “Ahora, en el Amazonas, estamos viendo caer la segunda ficha del dominó”, sostuvo Morton sobre el incremento que comenzó en Pará y Amazonas.
El Niño: la probabilidad de un fenómeno histórico trepó al 75% y crece la alerta por inundaciones en Argentina
La posibilidad de que El Niño alcance una intensidad histórica en 2026 llegó al 75%, según las proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) recogidas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El fenómeno podría alterar las precipitaciones y generar riesgos para la producción agropecuaria argentina.
El informe de la CEPAL señala que existe una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte y advierte sobre las consecuencias que podría tener hasta diciembre. Para la Argentina, el foco está puesto especialmente en el norte del país, donde este fenómeno suele provocar precipitaciones por encima de los valores habituales.
Si bien el aumento de las lluvias puede beneficiar a determinados cultivos al mejorar la disponibilidad de agua, los excesos también pueden generar inundaciones fluviales, complicaciones en los lotes y dificultades para realizar las tareas agrícolas. Los caminos rurales y la infraestructura necesaria para transportar la producción también podrían verse afectados.


