
“Tenemos hielo ligero y transparente, manejable, y turbulencias moderadas”, informó la piloto, quien también comunicó que la temperatura exterior era de 47 grados bajo cero. Las turbulencias, según su descripción, provocaban variaciones de hasta 700 pies, equivalentes a unos 213 metros, en la altitud de la aeronave.

Poco después, la tripulación advirtió que comenzaba a atravesar una zona de precipitaciones y solicitó autorización para ascender hasta los 37.000 pies, en busca de condiciones más favorables.
Sin embargo, lo que parecía una maniobra para evitar las turbulencias terminó dando paso a una situación crítica. El avión comenzó a perder altura rápidamente y la piloto declaró la emergencia.
“Estamos descendiendo a 8.000 pies por minuto, ¡Mayday, mayday!, estamos descendiendo a 10.000 pies por minuto”, alertó por radio.
La velocidad de descenso continuó aumentando. Segundos después, la tripulación informó que la aeronave había entrado en una condición de exceso de velocidad y que perdía altura a razón de 20.000 pies por minuto.
“Estamos en una situación de exceso de velocidad, descendiendo a 20.000 pies por minuto… Vamos a estrellarnos contra el suelo”, se escucha en la grabación.
En otro tramo de las comunicaciones, la tripulación informó que el avión descendía a unos 22.000 pies por minuto y registraba una inclinación de 60 grados. Mientras los controladores intentaban mantener el contacto, desde la cabina se escuchó una última expresión de desesperación: “Nos estamos quedando sin tiempo”.
Instantes después, la comunicación se interrumpió.
El avión perdió más de ocho kilómetros de altura en apenas un minuto
Los datos del seguimiento aéreo permiten dimensionar la velocidad con la que se produjo el accidente.
De acuerdo con los registros de ADS-B Exchange, citados por CNN, el Learjet perdió aproximadamente 27.000 pies de altitud, equivalentes a unos 8,2 kilómetros, en alrededor de un minuto, antes de que se interrumpiera la transmisión de información.
Por su parte, Flightradar24 identificó que el avión, matriculado como N722BD y fabricado en 2004, ingresó en un pronunciado descenso con un giro hacia la derecha durante los últimos instantes del vuelo.
Según los registros de esa plataforma, la velocidad vertical de descenso llegó a superar los 32.000 pies por minuto, una cifra considerablemente mayor que las primeras tasas informadas por la tripulación durante la emergencia.
La aeronave terminó impactando cerca de Military Trail, entre Cresthaven Boulevard y la 10th Avenue North, en una zona residencial de Greenacres, dentro del condado de Palm Beach.
Las imágenes captadas por cámaras de vehículos que circulaban en las inmediaciones mostraron al avión precipitándose hacia el suelo antes de provocar una gran explosión.
El impacto dejó un profundo cráter sobre la calzada, restos de la aeronave dispersos y una columna de humo negro visible desde distintos puntos de la zona.
La violencia de la caída y la cercanía con las viviendas obligaron a desplegar un amplio operativo de emergencia, con la participación de bomberos, personal médico y fuerzas de seguridad.
Nueve muertos y 600 evacuados tras el accidente en Palm Beach
Las autoridades estadounidenses confirmaron que ninguno de los nueve ocupantes del Learjet sobrevivió al impacto.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, calificó el episodio como una tragedia y anunció la intervención de los organismos federales encargados de investigar accidentes aéreos.
Hasta el momento de los primeros informes oficiales no se habían difundido las identidades de las víctimas ni la cantidad exacta de pasajeros y tripulantes que viajaban en la aeronave.
El accidente también tuvo consecuencias sobre los vecinos del área donde se produjo la caída.
Según las autoridades del condado de Palm Beach, unas 600 personas debieron ser evacuadas preventivamente de una comunidad residencial cercana. Para asistirlas se habilitaron dos refugios y se organizaron dispositivos de alojamiento y asistencia.
El operativo también obligó a interrumpir el tránsito sobre Military Trail, una de las vías de circulación de la zona, mientras los equipos de emergencia y los investigadores trabajaban sobre los restos del avión.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, describió la magnitud del impacto y destacó que las primeras informaciones no indicaban víctimas entre las personas que se encontraban en tierra.
Qué pudo haber provocado la caída del Learjet 60
Aunque las comunicaciones de la tripulación aportan información sobre los momentos previos al accidente, todavía no existe una causa confirmada que explique la pérdida de control de la aeronave.
Durante el vuelo se habían reportado acumulación de hielo, turbulencias y precipitaciones, tres condiciones que pueden representar dificultades para las operaciones aéreas.
Además, en el momento del accidente había tormentas dispersas sobre el sur de Florida y el avión había atravesado una zona de precipitaciones intensas pocos minutos antes de comenzar el descenso.
Sin embargo, los investigadores todavía deben determinar si esos factores tuvieron una participación directa en el siniestro o si existieron otras circunstancias técnicas u operativas.
La Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) encabezará la investigación, con asistencia de la Administración Federal de Aviación (FAA).
Los especialistas deberán reconstruir la trayectoria del vuelo, examinar los restos de la aeronave y analizar las comunicaciones con los controladores aéreos, además de evaluar las condiciones meteorológicas y el funcionamiento de sus sistemas.
Los registros de seguimiento y el audio de emergencia ofrecen una primera aproximación sobre lo ocurrido, pero no permiten establecer por sí solos por qué el avión comenzó a perder altura de manera tan acelerada.
Mientras avanza la investigación, las últimas comunicaciones de la tripulación reflejan la rapidez con la que se desarrolló la tragedia: en cuestión de segundos, una solicitud para evitar las turbulencias se convirtió en una desesperada advertencia sobre un impacto que terminó con la vida de las nueve personas que viajaban a bordo.
