Las facultades y unidades académicas de las carreras de Arquitectura e Ingeniería de las universidades de la República Bolivariana de Venezuela pusieron en marcha un dispositivo de trabajo mancomunado para intervenir en la emergencia habitacional generada tras el sismo. El objetivo central del proyecto interuniversitario radica en la evaluación técnica y estructural de la totalidad de las edificaciones que permanecieron en pie, a fin de determinar los niveles de riesgo y otorgar las garantías de seguridad indispensables para el retorno de las familias damnificadas. La persistencia de la inestabilidad geológica ha condicionado severamente la vida cotidiana en la ciudad de Caracas, donde se registra una gran cantidad de población pernoctando en campamentos provisorios y carpas instaladas en la vía pública. Los ciudadanos optan por permanecer en áreas abiertas en las cercanías de sus residencias debido al temor generalizado a nuevos colapsos. Las estadísticas oficiales dan cuenta de la gravedad del proceso, habiéndose contabilizado más de 600 réplicas desde el desarrollo del evento sísmico principal, incluyendo movimientos que alcanzaron los 3 puntos de magnitud en las últimas jornadas. La preocupación de las autoridades y de los equipos de profesionales independientes se concentra en la fisonomía urbana de la capital venezolana, caracterizada por la densidad de construcciones de gran altura que superan los 15 y 20 pisos. El diagnóstico técnico resulta prioritario para desactivar el estado de alerta y pánico que afecta a los suscriptores y habitantes de estos complejos residenciales. Las misiones universitarias coordinan los relevamientos de manera pormenorizada con las agencias de seguridad del Estado para unificar los criterios de habitabilidad antes de autorizar el reingreso formal de los civiles a las estructuras edilicias.

