Frente a la proliferación de contenidos virales que prometen soluciones milagrosas para la salud, la médica clínica y especialista en medicina del estrés, Dra. Evelin Zamorano, analizó en diálogo con el canal el verdadero alcance de la Melena de León, el hongo comestible que ha ganado popularidad por sus supuestos efectos neuroregenerativos. Durante la conversación, la Dra. Zamorano explicó que la Melena de León contiene compuestos bioactivos, principalmente erinacinas y ericenonas, capaces de estimular el factor de crecimiento nervioso, una proteína fundamental para el mantenimiento, la plasticidad y la supervivencia de las neuronas. Para contextualizar su eficacia, la especialista hizo referencia a ensayos clínicos controlados en personas con deterioro cognitivo leve. Los resultados demostraron que, tras varias semanas de administración continua, los pacientes experimentaron mejoras medibles en sus funciones cognitivas en comparación con el grupo de control. No obstante, remarcó un dato clave: una vez suspendida la ingesta, los valores tendieron a regresar a sus niveles previos, lo que demuestra que su beneficio depende de la continuidad y de un tratamiento supervisado, desmintiendo la idea de una "creación mágica" o permanente de tejido cerebral. Asimismo, Zamorano enfatizó que la calidad del producto es determinante, ya que los métodos de extracción y la concentración del extracto varían notablemente en el mercado comercial. En paralelo, amplió la discusión hacia los hábitos de vida, advirtiendo que ningún suplemento puede compensar el sedentarismo, la mala alimentación, el aislamiento social o el estrés crónico no tratado, factores biológicos determinantes en el deterioro cognitivo. La Melena de León se presenta como una herramienta terapéutica prometedora y respaldada por la ciencia para el apoyo cognitivo, pero dista de ser una cura universal o un atajo para la salud mental. Como concluyó la Dra. Zamorano, su uso debe ser siempre evaluado por un profesional de la salud e integrado dentro de un enfoque global que priorice el descanso, la actividad física, la nutrición adecuada y la gestión integral del estrés.


