
Las críticas a Trump y la injerencia extranjera
Uno de los ejes centrales del discurso fue la defensa de la soberanía de los países latinoamericanos. Sin mencionar a Donald Trump en cada uno de sus planteos, Lula cuestionó lo que definió como una creciente injerencia extranjera en los procesos electorales de la región.

“Las diferencias ideológicas no deberían obstaculizar una mayor integración entre vecinos”, sostuvo el presidente brasileño, para luego advertir: “La democracia se ve una vez más amenazada por la creciente injerencia extranjera en los procesos electorales”.
En uno de los pasajes más contundentes, Lula cuestionó la lógica de las grandes potencias: “Dividir el mundo en zonas de influencia y las incursiones neocoloniales en busca de recursos estratégicos son gestos anacrónicos”.
En ese marco, defendió el derecho de los países de la región a decidir su propio rumbo. “El pueblo venezolano merece definir su propio destino”, afirmó, al tiempo que cuestionó la situación política de Nicaragua: “Nicaragua no resolverá sus problemas impidiendo que la oposición se presente a las elecciones”.
El mandatario también se refirió a Cuba y calificó de “castigo colectivo a 10 millones de personas” el embargo económico y energético que, según sostuvo, sufre la isla.
La defensa de la soberanía fue acompañada por una frase que sintetizó su posición frente a Estados Unidos: “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.
Lula y el mensaje sobre seguridad: “No necesitamos portaaviones”
Otro de los capítulos del discurso estuvo dedicado a la seguridad y al combate contra el crimen organizado. Lula reconoció la gravedad de la violencia en Brasil, pero rechazó que la respuesta dependa de una mayor presencia militar extranjera.
“La gente está hastiada de la violencia”, afirmó, después de describir el impacto del crimen organizado sobre trabajadores, madres y policías. Sin embargo, marcó distancia de cualquier estrategia basada en una intervención militar externa: “No vamos a externalizar la responsabilidad de defender nuestras fronteras y garantizar a nuestra población el derecho a vivir sin miedo”. Y agregó una de las frases más directas de su discurso: “No necesitamos portaaviones vigilando nuestras aguas. Necesitamos cooperación para bloquear el flujo de armas y dinero que alimenta al crimen”.
Lula señaló que esa cooperación forma parte de una propuesta que, según explicó, entregó personalmente al presidente de Estados Unidos. También defendió una mayor coordinación internacional para perseguir el lavado de dinero y los recursos del crimen organizado.
Las críticas a Netanyahu y la guerra en Gaza
Uno de los tramos más duros estuvo dedicado a la guerra en Medio Oriente y a la situación en Gaza. Lula cuestionó al gobierno de Benjamin Netanyahu y volvió a reclamar una respuesta internacional frente a la ofensiva israelí.
El presidente brasileño sostuvo que generaciones de palestinos cargarán con las consecuencias de la guerra y cuestionó la falta de capacidad de la comunidad internacional para detener el conflicto.
Su crítica se inscribió en un planteo más amplio sobre el fracaso de la diplomacia frente a las guerras. Lula afirmó que este es “el momento más crítico” para las Naciones Unidas y expresó su “indignación” porque la organización está fallando en una de sus principales misiones: “librar a la humanidad del flagelo de la guerra”.
También cuestionó el funcionamiento del Consejo de Seguridad y sostuvo: “Somos todos rehenes del inmovilismo de un Consejo de Seguridad que no cumple su papel”.
“La guerra es la falencia total de la política”
Lula reclamó una reforma del sistema multilateral y defendió la diplomacia como herramienta para resolver los conflictos internacionales.
En ese sentido, planteó una definición contundente sobre el recurso a la fuerza: “La guerra no es la continuación de la política por otros medios. Es la falencia total de la política”.
El planteo apareció en un discurso que ubicó las guerras de Medio Oriente, la disputa entre las grandes potencias y la crisis del sistema internacional como parte de un mismo escenario.
Lula también apuntó contra los aranceles y la economía mundial
El presidente brasileño extendió sus críticas al terreno económico. En uno de los pasajes de mayor contenido político, cuestionó el uso de los aranceles como herramienta de presión entre países.
“Se están erosionando los pilares del multilateralismo”, afirmó Lula, antes de apuntar contra la Organización Mundial del Comercio: “La Organización Mundial del Comercio se mantiene con vida artificialmente”.
Su crítica continuó con una referencia directa a las disputas comerciales internacionales: “Cuando los gobiernos ceden ante quienes usan los aranceles como armas de coacción y chantaje, las consecuencias son nefastas”.
El planteo adquiere especial relevancia por el conflicto comercial entre Brasil y Estados Unidos y por las diferencias entre Lula y Trump sobre la política económica y comercial.
Críticas al negacionismo y defensa de la salud y el clima
Lula también cuestionó el retroceso de la cooperación internacional en materia sanitaria y climática. Recordó las consecuencias de la pandemia y apuntó contra las campañas antivacunas.
“Nunca olvidaremos los millones de vidas perdidas debido a la negligencia en la lucha contra la covid-19”, afirmó. Luego advirtió que “las campañas antivacunas están haciendo ahora resurgir enfermedades que creíamos del pasado”.
También defendió el papel de la Organización Mundial de la Salud: “Debilitar a la Organización Mundial de la Salud nos hace a todos más vulnerables”.
Sobre el cambio climático, Lula cuestionó que haya perdido centralidad en las principales reuniones internacionales y lanzó otra de las frases fuertes de su intervención: “Es hora de retomar la ofensiva e infligir una derrota al negacionismo”.
Así, el discurso de Lula ante la ONU combinó críticas a Trump y a la injerencia de Estados Unidos, cuestionamientos al gobierno de Netanyahu por la guerra en Gaza, reclamos frente al uso de aranceles como herramienta de presión y una defensa del multilateralismo y la soberanía latinoamericana.
