Una escalada de hostilidades verbales, intervenciones en campañas ajenas y choques de visiones políticas desembocó en la peor ruptura institucional entre Buenos Aires y Brasilia desde la recuperación democrática. El vínculo estratégico que ambas naciones construyeron durante cuatro décadas atraviesa hoy su momento más frágil, con consecuencias directas sobre el bloque comercial regional y la gobernabilidad del Mercosur.

## El punto de quiebre en San Pablo
La semana pasada, el presidente argentino desembarcó en la mayor urbe brasilera con un objetivo claro: respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. Durante su paso por el evento, Milei arremetió contra Lula da Silva con términos contundentes y apuntó también contra Alexandre de Moraes, magistrado del máximo tribunal de ese país. La respuesta del gobierno vecino no se hizo esperar: al día siguiente, el Palacio de Itamaraty ordenó el regreso inmediato de su embajador en territorio argentino, Julio Glinternick Bitelli, para consultas. Se trata de la medida diplomática más contundente adoptada por Brasilia desde que La Libertad Avanza asumió el comando de la Casa Rosada.
## Raíces en la contienda de 2023
Para comprender la magnitud del distanciamiento actual hay que retroceder hasta agosto de 2023, cuando Javier Milei se impuso en las elecciones primarias. En ese contexto, Sergio Massa —entonces ministro y candidato oficialista— voló a la capital brasilera para reunirse con Lula. El encuentro tuvo un propósito definido: articular una estrategia conjunta que impidiera la llegada del libertario al sillón de Rivadavia. Según trascendió, el mandatario del país vecino le habría transmitido a Massa una consigna tajante: hiciera lo necesario para evitar la derrota. Aquella manifestación de apoyo explícito, tanto en foros cerrados como ante los medios, sembró el resentimiento que Milei mantendría vigente meses después.
La injerencia no quedó en palabras. Figuras del Partido de los Trabajadores colaboraron activamente con el aparato de Unión por la Patria. El consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí pilotó la comunicación oficialista, mientras que Edinho Silva —operador histórico del PT con experiencia en la campaña que devolvió a Lula al Planalto en 2022— integró el equipo. El propio Milei denunció reiteradamente, en tramos proselitistas y ya como gobernante, que esos sectores impulsaron ataques vinculados a su hermana Karina y a sus perros.
## Consecuencias en la agenda regional
La conflictiva heredada de la campaña electoral mutó en una fractura institucional duradera. Ambos mandatarios han eludido sistemáticamente compartir escenarios internacionales, alternando ausencias en citas del Mercosur y del G7. La parálisis del diálogo bilateral amenaza con eroderar mecanismos de cooperación consolidados desde los años ochenta.
Redacción SDN
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