Karina Fabi: ¿La inversión que San Luis necesita o un «short» al sistema político? Por Francisco «El Chueco» Paz

Dentro de la estructura comunicacional contemporánea, se torna disruptiva la mecánica del tet a tet, virtual, por supuesto, a través de una pantalla. Por eso nos pareció adecuado entrevistar a quien, hoy por hoy, capitaliza la necesidad de una sociedad que no encontró la saciedad de haber limpiado la suciedad. Recibimos en SDN Digital a quien muchos consideran una outsider, pero que se mueve en el tablero de los números como pez en el agua. Karina Fabi, reconocida internacionalmente como mejor analista de mercados en Latinoamérica y premiada en Dubái, no vino a SDN a especular con promesas vacías, sino a ponerle un «valor real» a la discusión política.
¿Te importa la importación o te produce poco lo que nos pasa? Ese es el dilema que planteamos en nuestro editorial, y Karina parece tener la brújula bien calibrada. Mientras algunos políticos «rinden poco» y nos «importan» soluciones de afuera que no encajan con nuestra idiosincrasia, ella habla de producir, de Vaca Muerta como motor crucial de divisas y de dejar de ser una provincia que solo mira cómo pasan las oportunidades por la ruta bioceánica.
Una asesora con «crédito» propio Fabi no es una «dinosauria» de la política tradicional; de hecho, detesta el acomodo y la «caradurez» de quienes gobiernan sin haber presentado un solo proyecto concreto en su vida. Su gran cualidad es la apuesta por el «meritismo» (sic): dice saber elegir a los mejores y que no le tiene miedo a la inteligencia ajena, una virtud que en los pasillos del poder actual parece cotizar a la baja. Su altruismo no es un eslogan de campaña, sino una herencia familiar que la empuja a «no dormir en paz» ante el abandono de los pueblos de nuestra provincia.
En un mercado electoral saturado de «bonos basura», Karina propone una plataforma integral, técnica y, sobre todo, transparente. No busca «padrinos» ni quiere ser el «caldo gordo» de estructuras rancias; prefiere «shortear» a la vieja guardia —esos que pactan entre sombras para no caerse— y representar al 80% de los cansados, de los que ya no comen vidrio ni se conforman con una bicicleta regalada, cuando han terminado el secundario y en año de elecciones.
Como analista, entiende que el «riesgo país» de San Luis es seguir gestionando con el dedo y no con el cerebro. Se muestra como una mujer de finanzas que sabe que el trabajo dignifica y que la educación no puede ser un «plan maestro» mientras los docentes tienen que cortar la calle para llegar a fin de mes.
Para entender a Karina no hay que leer el diario, hay que mirar el panel líder. Mientras el sistema político de San Luis se maneja con el «dedo» para elegir funcionarios sin currículum, en las finanzas manda el mérito y la transparencia. Fabi nos dio una clase magistral sobre el «split» de acciones, esa maniobra para que el pequeño ahorrista pueda entrar al juego dividiendo el valor del título; una democratización del capital que choca de frente con el «club de amigos» del poder local, donde las reuniones son a puertas cerradas y los cargos se reparten como si fueran figuritas repetidas en lugar de buscar a los más capacitados.
La comparación es odiosa pero necesaria: mientras una empresa eficiente busca reducir costos operativos, la gestión provincial parece un fondo buitre de la paciencia ajena, manteniendo 22 ministerios que, según Fabi, solo sirven para que «te roben el maíz». En su análisis, la asesora no duda en «shortear» (apostar a la baja) a la vieja guardia política. Para ella, los líderes actuales son como un activo tóxico que solo sobrevive «transando» en las sombras para no caerse. Frente a esa desidia que denuncia, ella propone tokenizar hasta los clubes amateurs para que el valor circule y la gente vuelva a confiar en las instituciones, aplicando tecnología donde hoy solo hay burocracia y mates compartidos entre 20 personas que no producen nada.
Finalmente, respondió al editorial que hicimos previo a la entrevista y nos puso el dedo en la llaga: ¿nos importa la importación o producimos poco? Fabi tiene claro que San Luis no puede ser solo una «aduana» de paso en la ruta bioceánica. Mientras el costo de traer un contenedor desde China a veces parece más lógico que producir acá por la asfixia impositiva, la propuesta de la analista es industrializar la provincia aprovechando el impulso de Vaca Muerta y la energía. No se trata de «maquillar» la realidad con obras que queden bien en la foto, sino de generar proyectos medibles y sostenibles que saquen a los profesionales de la calle y los pongan a producir.
¿Qué va a elegir la ciudadanía? ¿Cómo influyen los influencers en un escenario donde la confianza cotiza más alto que el dólar blue? Preguntas que sólo tendrán respuesta individual, en un cuarto oscuro que, a todas luces, llegará en el amanecer de un nuevo horizonte político.
