Durante los últimos meses, las fuerzas israelíes levantaron más de 23 kilómetros de estructuras de tierra a través de áreas palestinas destruidas durante la ofensiva militar. La extensión construida equivale a más de la mitad del largo total de Gaza, un territorio de aproximadamente 40 kilómetros de longitud y 11 kilómetros de ancho, donde viven más de 2 millones de palestinos.
Luego de analizar las imágenes satelitales, el ejército israelí confirmó que construyó una barrera física en la zona conocida como línea amarilla, el límite hasta el cual las tropas israelíes se retiraron tras el acuerdo de alto el fuego alcanzado en octubre con Hamás. Ese trazado había sido planteado como una división temporal mientras avanzaba una posible retirada israelí más amplia.
Esta presencia militar en la zona aumentó los temores de que esa línea pueda transformarse en una frontera permanente. Ni el Comando Central de Estados Unidos, encargado de supervisar la tregua, ni la Junta de Paz liderada por el presidente estadounidense Donald Trump, que tendría un papel en la futura administración de Gaza, realizaron comentarios sobre la construcción.
El ejército israelí informó que estableció una “zona de seguridad” alrededor de la línea, equipada con sistemas de inteligencia y tecnología militar. Las autoridades no detallaron hasta dónde se extenderá la obra, pero señalaron que su objetivo es evitar infiltraciones y proteger a las tropas israelíes y a las comunidades cercanas al enclave.
La barrera israelí en Gaza avanza con nuevos tramos de construcción
La construcción continúa avanzando a gran velocidad. Desde la entrada en vigor del alto el fuego, muchos palestinos en Gaza temen que Israel mantenga bajo su control las áreas ocupadas, aunque gran parte de la población desconoce la magnitud de los trabajos debido al peligro que implica acercarse a esa zona.
Según las imágenes satelitales, una sección de la estructura ubicada en el sur de Gaza creció más de 2 kilómetros en apenas dos semanas durante julio. El tramo pasó de medir unos 500 metros el 1 de julio a alcanzar aproximadamente 2,4 kilómetros el 15 de julio, separando las ruinas de Rafah, bajo control israelí, de Muwasi, donde se concentran algunos de los mayores campamentos de desplazados palestinos.
Si los trabajos continúan en la misma dirección, ese sector podría conectarse con la parte más extensa de la barrera, que se prolonga cerca de 17 kilómetros desde Jan Yunis, en el sur, hasta las proximidades de Ciudad de Gaza, al norte.
La construcción de ese tramo comenzó en febrero y las imágenes satelitales muestran que las obras siguen avanzando hacia el sur. Entre el 21 de junio y el 7 de julio se añadió más de un kilómetro de estructura cerca de una base militar israelí levantada sobre las ruinas de Bani Suheila, en las cercanías de Jan Yunis.
En el norte del enclave también se observan varios segmentos de terraplenes sin conexión entre sí en las afueras de Beit Lahia, una localidad que quedó ampliamente destruida durante el conflicto. La altura exacta de estas estructuras aún no está confirmada y, en algunos sectores, parecen ubicarse fuera del trazado de la llamada línea amarilla.


