Israel confirmó la muerte de Alí Larijani y Gholamreza Soleimaní, dos figuras clave del régimen iraní

Un ataque con explosivos en el centro de Teherán terminó con la vida de un alto mando de seguridad y del jefe de la milicia paramilitar Basij.
La capital iraní fue escenario de una operación que eliminó a figuras clave del aparato de defensa de la República Islámica. Las autoridades locales confirmaron el fallecimiento de Gholamreza Soleimani, líder del Basij, junto a un funcionario de inteligencia de alto rango tras una detonación dirigida.
Irán responsabilizó formalmente a los servicios de inteligencia de Israel por el atentado y prometió una respuesta coordinada contra objetivos estratégicos. El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní calificó el hecho como una provocación directa que altera la frágil estabilidad de la región.
Este episodio sucede mientras los intercambios de proyectiles y los operativos de sabotaje se repiten en diversos puntos geográficos de la zona. La diplomacia internacional monitorea la situación ante el riesgo de que este evento derive en una confrontación bélica abierta.
Soleimani dirigía una de las organizaciones paramilitares más influyentes del país, con un rol central en la seguridad interna y la movilización civil. Su muerte representa un impacto directo a la estructura operativa del régimen iraní en una etapa de alta tensión militar.
Las fuerzas de seguridad en Teherán reforzaron la vigilancia en edificios gubernamentales y puntos sensibles tras el estallido. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional analiza ahora las represalias que aplicará frente a lo que consideran una violación de su soberanía territorial.
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