La consulta preguntó a unos 265.000 votantes habilitados si Islandia debía retomar las negociaciones de adhesión con la Unión Europea. El resultado terminó inclinándose por el rechazo, aunque el recuento mantuvo en vilo al país durante varias horas.
El “Sí” consiguió una ventaja inicial durante el conteo, pero la tendencia cambió a medida que llegaron los votos de distintas zonas. Durante parte de la noche, apenas unos cientos de sufragios separaban a ambas posiciones, hasta que la diferencia comenzó a ampliarse a favor del “No”.
Reikiavik fue la única zona del país de unos 400.000 habitantes donde una mayoría respaldó la posibilidad de retomar las conversaciones con el bloque europeo.
La primera ministra Kristrun Frostadottir había hecho campaña a favor de la propuesta y, antes de conocerse el resultado definitivo, pidió que la consulta no generara una división dentro de la sociedad: “No siento que haya amargura”, dijo a RÚV.
“Sé que los ánimos se caldean para algunas personas, pero ahora he pasado tiempo con un gran grupo de personas de todo el país y la gente está bastante abierta a diferentes resultados”, concluyó.
La pesca, uno de los principales motivos del rechazo
Uno de los argumentos centrales de quienes votaron por el “No” fue la protección de la industria pesquera, un sector considerado estratégico para la economía y la identidad de Islandia.
Los opositores sostuvieron que el país ya obtiene beneficios de su acceso al mercado único europeo y al espacio Schengen, sin tener que aceptar las concesiones de soberanía que implicaría una membresía plena.
También advirtieron que la participación en la Unión Europea podría reducir el peso político de Islandia dentro del Parlamento Europeo y defendieron la posibilidad de establecer acuerdos comerciales propios, como el que mantiene con China.
“No es el momento de unirnos. Tal vez en 10, 15, 20 años o más, como que podamos volver a verlo”, afirmó Daniel Bjarkason, uno de los votantes que rechazó la propuesta.
La industria pesquera encabezó la campaña opositora debido al temor de que la política pesquera común de la Unión Europea permitiera el ingreso de barcos arrastreros españoles, neerlandeses y de otros países a las aguas islandesas.
Qué defendían quienes querían volver a negociar
Los partidarios de retomar el proceso plantearon argumentos económicos y políticos diferentes. Según esa postura, la adhesión al bloque podría reducir la inflación y las tasas de interés, además de ofrecer mayor estabilidad monetaria mediante el euro frente a la volatilidad de la corona islandesa.
También consideraron conveniente profundizar el vínculo con los países europeos para afrontar problemas que exceden las fronteras nacionales, entre ellos el cambio climático.
Si el “Sí” hubiera ganado, el resultado habría permitido dar un primer paso para reactivar las negociaciones con la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la Unión Europea. Ese proceso habría abarcado cuestiones que van desde la economía hasta los derechos humanos y, posteriormente, cualquier acuerdo alcanzado debería haber sido aprobado por los votantes.
Un debate que volvió después de más de una década
El referéndum representó la segunda vez que Islandia rechaza avanzar con este proceso, más de diez años después de que un gobierno euroescéptico decidiera poner fin a las conversaciones con la Unión Europea.
La consulta de este año estuvo además condicionada por el escenario internacional. Las reiteradas amenazas de Donald Trump de controlar Groenlandia, territorio cercano a Islandia, llevaron a algunos votantes a considerar que una mayor integración europea podría brindarles respaldo frente a eventuales presiones externas.
El gobierno de coalición de izquierda, elegido en 2024, decidió adelantar el referéndum previsto originalmente para 2027 después de que Trump mencionara por error a Islandia en cuatro oportunidades mientras hablaba de sus planes respecto de Groenlandia.
Islandia forma parte de la OTAN y mantiene vínculos estrechos con Europa, pero el resultado confirmó que una mayoría de sus ciudadanos no quiere retomar por ahora el camino hacia una membresía plena.



