Irán le pone freno a Omán y se queda con el control del Ormuz

Teherán torció el brazo a una iniciativa diplomática que pretendía transformar la administración del estrecho de Ormuz en un esquema colectivo. El plan, impulsado desde Mascate con respaldo de las potencias del Golfo, quedó en la nada luego de que autoridades iraníes comunicaran este miércoles su negativa rotunda a la agencia Reuters.

## Una vía que mueve al mundo

El corredor marítimo en disputa constituye una de las arterias energéticas más críticas del planeta. Antes de que estallaran las hostilidades actuales, por allí transitaba aproximadamente el 20% del crudo y del gas natural licuado que se comercializaban globalmente. La propuesta omaní proponía replicar el modelo del estrecho de Malaca, donde Indonesia, Malasia y Singapur comparten la gestión de esa ruta. El esquema contemplaba aportes voluntarios de los buques para costear tareas de navegación, resguardo ambiental y operativos de rescate, descartando además que Irán ejerciera dominio exclusivo sobre el paso.

Sin embargo, para el régimen persa la iniciativa resultaba inaceptable. Fuentes vinculadas a Teherán señalaron que Washington y Riad presionaban a Omán para promover alternativas inviables. La postura iraní se mantiene intransigente: reclaman el dominio absoluto de la entrada al estrecho y de buena parte de su salida. Admitieron que el sultanato vecino sigue siendo un aliado relevante, aunque la distribución equitativa del control no figura entre sus prioridades.

## La tensión no da tregua

La Guardia Revolucionaria Islámica reafirmó su autoridad sobre la zona interceptando tres petroleros que, según su versión, navegaban por rutas prohibidas. En paralelo, advirtieron que no dejarán impunes las directivas estadounidenses a las embarcaciones de la región ni lo que calificaron como injerencia militar ilegal.

El conflicto escaló en las últimas horas con acciones armadas de ambos bandos. Fuerzas estadounidenses y sauditas bombardearon posiciones en Irak atribuidas a milicias proiraníes, a las que responsabilizan por ataques con drones contra instalaciones petroleras del reino. Previamente, el Pentágono había anunciado que desbarató una emboscada iraní contra sus tropas. El IRGC respondió lanzando proyectiles contra blancos militares estadounidenses en Jordania, aunque la defensa antiaérea jordana logró neutralizar parte de la salva.

Los mercados reaccionaron de inmediato: el barril de petróleo trepó más de tres dólares. La breve calma que había surgido tras la suspensión de los bombardeos ordenada por Donald Trump y la posterior baja de la actividad bélica iraní quedó definitivamente rota.

Redacción SDN

Etiquetas: estrecho de Ormuz, Irán, Omán, tensión en el Golfo, petróleo

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