La Federación Italiana de Fútbol confirmó este martes el regreso de Roberto Mancini a la selección nacional, en una movida que busca sacar a la Azzurra del pozo en el que se encuentra. El técnico que levantó la Eurocopa 2020 tendrá la misión de devolver a la cuatro veces campeona del mundo a la cita orbital, tras tres ediciones consecutivas sin presencia.

## Un regreso con urgencia
Giovanni Malagò, máximo dirigente de la FIGC, no ocultó la premura con la que se manejó la operación. «El tiempo se estaba acabando», admitió el mandamás, al tiempo que justificó la elección: «Creí que la persona que debía convertirse en el nuevo seleccionador de Italia es Roberto Mancini, por toda una lista de razones». La conferencia de prensa conjunta entre el entrenador y el flamante director deportivo quedó anunciada para los próximos días.
Claudio Ranieri, histórico del balompié transalpino, será quien ocupe el cargo de director deportivo. Su llegada se produce tras el fracasado paso de Paolo Maldini, quien renunció apenas dieciséis días después de haber sido designado. La salida abrupta del exdefensor forzó una búsqueda apresurada que terminó en nombres que ya habían sonado en los pasillos de la federación.
## Los fantasmas del pasado reciente
Antes de cerrar el acuerdo con Mancini, tanto Malagò como el propio Maldini mantuvieron charlas informales con Carlo Ancelotti —actualmente al frente de Brasil— y con Pep Guardiola, que se encuentra sin club. Ninguna de las dos opciones prosperó, lo que abrió la puerta al retorno del técnico de 61 años.
La trayectoria reciente de Mancini muestra altibajos marcados. Tras quedarse fuera del Mundial de Qatar 2022 —caída estrepitosa ante Macedonia del Norte en el repechaje—, emigró a Arabia Saudita, donde dirigió dieciocho encuentros con saldo irregular: siete triunfos, cinco empates y seis derrotas. Su última parada fue el Al-Sadd de Qatar, donde se coronó campeón de la temporada 2025-26.
Italia no pisa un Mundial desde Brasil 2014. El ciclo dorado de 2006 quedó lejos: eliminaciones en fase de grupos en 2010 y 2014, y ausencias totales en 2018, 2022 y 2026. Aunque la gloria europea de Wembley quedó en la memoria, no alcanzó para revertir la tendencia descendente. Ahora, con cuarenta y ocho plazas disponibles para la próxima edición, la Azzurra buscará romper la maldición con un rostro que ya conoce de sobra.
