La administración de Donald Trump prometió u$s15.000 millones para asistir a los productores agrícolas de Estados Unidos, en un intento por aliviar el aumento de los costos del combustible y los fertilizantes antes de las elecciones legislativas del martes. La medida llega en un momento de tensión para el sector, afectado también por los aranceles y la guerra en Irán.
El anuncio se produce mientras el oficialismo busca sostener su respaldo en los estados rurales, donde algunos escaños tradicionalmente republicanos podrían quedar en disputa. En ese contexto, Trump tiene previsto visitar Iowa y Kansas este domingo, a dos días de los comicios.
Cómo se distribuirán los fondos para los productores
Del total anunciado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), u$s8.000 millones se destinarán a un pago único para agricultores afectados por el fuerte incremento del precio del diésel. El organismo anticipó que difundirá más detalles durante noviembre, aunque todavía no precisó cuándo se acreditará el dinero.
El combustible es un insumo central para el funcionamiento de camiones, tractores y cosechadoras. Según especialistas en gestión agrícola, los fondos “cubrirán con creces el aumento de los costos del combustible” y también podrían contribuir a afrontar los elevados precios de los fertilizantes.
El paquete contempla, además, al menos u$s5.000 millones en préstamos garantizados para ganaderos y pescadores. Otros u$s1.800 millones se asignarán a productores y propietarios de tierras que participan en programas de conservación, mientras que se destinarán u$s573 millones a proyectos de fabricación de fertilizantes y u$s57 millones a ampliar plantas procesadoras de carne.
A eso se suman u$s86,6 millones en subvenciones para iniciativas innovadoras vinculadas con cultivos especializados. El USDA también anunció que comprará hasta u$s472,5 millones en productos agrícolas para distribuirlos a través de programas benéficos.
Entre las medidas complementarias figuran la ampliación de las ventas de diésel utilizado habitualmente fuera de carretera, una mayor transparencia en los datos de comercialización de ganado y el refuerzo de las políticas de gestión de lobos para proteger a los animales.
El aumento de los costos golpea al campo estadounidense
Los productores atraviesan un año complicado por la suba del combustible y los fertilizantes, que redujo sus márgenes de rentabilidad. A eso se sumaron los aranceles impulsados por Trump, que encarecieron los equipos agrícolas, y las tensiones comerciales con China, que derivaron en un boicot casi total a los productos agropecuarios estadounidenses.
El viernes, el diésel alcanzó un promedio de u$s6,32 por galón, equivalente a unos u$s1,67 por litro. Aunque el valor quedó levemente por debajo del máximo registrado en septiembre, representa un aumento del 70% frente al mismo período del año anterior. Para un tanque de 100 galones, el costo es ahora u$s260 mayor que hace un año.
Especialistas del sector advierten que las ayudas pueden representar un alivio inmediato, pero no resuelven los problemas estructurales. Alexandra Middlewood, profesora asociada de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal de Wichita, señaló que entre los agricultores conviven el alivio por recibir asistencia y la preocupación por la falta de soluciones duraderas.
El impacto de las medidas en las elecciones legislativas
Los productores y las comunidades rurales conforman una base electoral importante para Trump, aunque algunas de sus decisiones generaron malestar en el sector. Michael Smith, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal de Emporia, sostuvo que las deportaciones de inmigrantes representan una amenaza para la mano de obra agrícola, mientras que los recortes a la ayuda exterior y al programa de cupones alimentarios SNAP afectan el mercado de productos del campo.
“Algunas personas que admiran a Trump en realidad solo admiran a la persona, al hombre”, afirmó. “Pero eso no significa que necesariamente les gusten sus políticas. Bueno, Trump en sí no está en la boleta este año. Sus políticas sí”.
Por su parte, Middlewood consideró que el costo de vida y el acceso a la atención médica también pesan entre las principales preocupaciones de los votantes rurales. Aunque no espera un traslado masivo de esos electores hacia el Partido Demócrata, advirtió que algunos podrían abstenerse o elegir candidatos independientes.
“Los votantes independientes deciden el resultado de las elecciones”, sostuvo. “Y, así que, en realidad, a eso se va a reducir este año: a esos votantes independientes y a quién terminan apoyando”.



