La especialista Fátima Quintero presentó una columna de divulgación científica en el ciclo En Son de Paz, transmitido por las señales de sdn.digital, orientada a analizar los factores que determinan la salud neurológica y a desmitificar la eficacia comercial de las aplicaciones móviles diseñadas para el supuesto entrenamiento mental. La disertante sostuvo que este tipo de plataformas digitales operan bajo promesas carentes de respaldo empírico sólido, aclarando que la verdadera estimulación de las funciones cerebrales se inicia a nivel orgánico a través del fortalecimiento de los sistemas cardiovascular y pulmonar, y no mediante la interacción pasiva con pantallas. Durante su exposición, la profesional detalló el funcionamiento de dos propiedades centrales del sistema nervioso central: la neuroplasticidad, entendida como la capacidad biológica del cerebro para adaptarse y generar modificaciones estructurales, y la reserva cognitiva. Quintero definió a la reserva cognitiva como la capacidad instalada del organismo para tolerar y compensar daños o lesiones neurológicas. En este sentido, puntualizó que un individuo que consolida una mayor reserva cognitiva posee mecanismos de protección más eficientes para retrasar o morigerar los efectos del deterioro de las funciones cerebrales a gran escala, disminuyendo la propensión a manifestar los síntomas severos de patologías neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer. El informe especificó que la optimización de las funciones cognitivas se fundamenta en hábitos sostenidos, entre los cuales el ejercicio físico regular cumple un rol determinante al incrementar el flujo sanguíneo general. Esta estimulación cardiovascular propicia la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro, una proteína esencial que promueve el crecimiento de nuevas neuronas y optimiza la sinapsis, que constituye la red de conexión interneuronal. Quintero precisó que esta regeneración celular se localiza primordialmente en el hipocampo, región cerebral encargada de los procesos de fijación de la memoria y la evocación de recuerdos, previniendo situaciones de automatización cognitiva ante rutinas repetitivas. Asimismo, la columna abordó la relevancia de la cognición social y el descanso como los pilares biológicos indispensables para el resguardo de la salud mental. Al caracterizar al ser humano como una especie social, la especialista argumentó que la interacción presencial obliga al cerebro a ejecutar procesamientos complejos en tiempo real —tales como la decodificación de expresiones faciales, reacciones ajenas, evaluación de argumentos y desarrollo de empatía—, dinámicas que no logran ser replicadas por ningún software. Por último, enfatizó la importancia del sueño como la instancia biológica donde se activa el sistema glinfático, mecanismo que funciona como un sistema de limpieza encargado de remover las toxinas y desechos metabólicos acumulados durante la vigilia, facilitando la transferencia de la memoria de corto plazo hacia los estratos de largo plazo para preservar la integridad democrática del organismo.

