
Las palabras del libertario llegaron hasta Gran Bretaña y generaron la reacción del gobierno del laborista Andy Burnham, desde donde afirmaron que no tienen dudas sobre su posición respecto de las Malvinas, las Georgias del Sur, las Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. También sostuvieron que los habitantes de las islas tienen derecho a definir su futuro político y económico.
La respuesta británica dedicó una parte central al desarrollo de los recursos naturales, afirmando que la explotación de hidrocarburos es una actividad autorizada por las autoridades de las islas y remarcó que se encuentra regulada por su legislación. También señaló que, desde su perspectiva, las leyes argentinas no se aplican a las empresas que operan allí.
La reacción de Nigel Farage
Pero la reacción no se quedó en el plano de la disputa entre dos gobiernos. Una cuenta de redes sociales tomó el discurso de Milei y, malinterpretando su sentido, dio pie a la intervención de Nigel Farage, el político de Reform UK y principal promotor del Brexit.
¿Qué ocurrió? Desde la cuenta de «X» de «PoliticsGlobal» publicaron un mensaje, acompañado de un video, en el que aseguraron que «Milei dice que Argentina “tomará el asunto en [sus] propias manos” para obtener el control de las Islas Malvinas», una frase que rápidamente generó controversia ya que puso sobre la mesa la hipótesis bélica, algo que el libertario se encargó de descartar desde un principio al pedir una «solución pacífica» y «diplomática».
Pese a que en el video el libertario no menciona la posibilidad de «obtener el control de las Islas», Farage tomó el posteo y profundizó en ese sentido. El polémico referente de los sectores nacionalistas de ultra derecha llamó a aumentar la defensa de las Malvinas.
«Debemos fortalecer la guarnición en las Malvinas», dijo para hacer que sea «demasiado costoso para Argentina siquiera considerar una intervención militar». «Ahora es el momento de actuar», exhortó al gobierno de Burnham.
No es la primera vez que Farage menciona a las islas en lo que va del año. Luego de la derrota de Inglaterra ante Argentina por 2 a 1 en el Mundial 2026 y de la viralización de la bandera sobre Malvinas, el británico dijo estar «disgustado por el comportamiento de algunos jugadores» argentinos, pero afirmó que «lo más importante que hay que hacer es fortalecer rápidamente la Royal Navy”.
El político de derecha orbita el mismo ecosistema ideológico-político que Milei, con quien dijo a principios de año que esperaba reunirse para dialogar sobre la relación entre el Reino Unido y la Argentina, pero sin la causa Malvinas sobre la mesa. Ambos comparten afinidad con el presidente de EEUU, Donald Trump, y utilizan una retórica provocadora para instalarse en la agenda política.
Recientemente, Farage y su partido, Reform UK, obtuvieron el mejor resultado de su historia: conquistaron cientos de bancas en concejos municipales, pasaron a controlar varios gobiernos locales y se consolidaron como una de las principales fuerzas políticas del país.
Durante años fue el principal impulsor del Brexit, al cual presentaba como la gran promesa para recuperar la soberanía británica. Una década después del referéndum que inició la salida del Reino Unido de la Unión Europea, la mayoría de los británicos se muestra desencantado con la decisión. Para Farage, no es un error que deba corregirse, sino una tarea inconclusa.
Previo al reclamo de Farage sobre el fortalecimiento de la guarnición en Malvinas, el gobierno del Reino Unido había anunciado semanas atrás un plan en esa línea. Reemplazará los cuatro aviones de combate Typhoon que tiene desplegados en las Islas Malvinas por otros cuatro de una versión más moderna.
Las nuevas aeronaves cuentan con mejoras en el radar y en los sistemas de armamento. Las aeronaves que serán retiradas pertenecen a la primera serie de los Typhoon y forman parte del Escuadrón 1435, destinado a la defensa del archipiélago. En su lugar llegarán aviones de la Tranche 2, una versión más avanzada que ya integra la flota de la Real Fuerza Aérea británica.
La decisión fue comunicada por Luke Pollard, ministro de Estado británico para la Preparación de la Defensa y la Industria, en respuesta a una consulta del diputado conservador Ben Obese-Jecty. El funcionario explicó que “los cuatro aviones Typhoon de la Tranche 1 actualmente asignados a las Fuerzas Británicas en las Islas del Atlántico Sur sean sustituidos por cuatro aviones Typhoon de la Tranche 2 procedentes de la flota existente”.
El anuncio se produce en un contexto de renovada tensión diplomática entre la Argentina y Reino Unido por la soberanía de las islas. En los últimos días, además, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió sobre las consecuencias que podría tener un eventual enfrentamiento entre ambos países.
Durante una gira por Irlanda, Trump afirmó que un conflicto por las Malvinas sería “un desastre potencial” y sostuvo que podría intervenir si la Argentina o Reino Unido solicitaran su ayuda. “Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese desastre potencial, si lo hacen, probablemente podré solucionarlo”, declaró.
La respuesta de Argentina al Reino Unido obre Malvinas
Durante su primer discurso ante la Asamblea General, el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, hizo un repaso sobre los conflictos bélicos que azotan al mundo y dejó en clara la postura de su país: resguardar y proteger el estado de derecho. Mencionó por caso a Rusia, el cual dijo que ha vulnerado la carta de las Naciones Unidas por su intromisión en Ucrania y por promover la desestabilización política en otros países.
En ese sentido, afirmó que su gobierno se mantendrá «firme ante cualquier amenaza y desafío al estado de Derecho». Y aprovechó para apuntar contra la Argentina por el reclamo de la soberanía sobre las islas: «No solo lo haremos ante Rusia sino también ante otros. Inclusive cuando amenazan los derechos de los territorios británicos como en las islas Malvinas».
Minutos después, también ante la ONU, el canciller argentino Pablo Quirno le contestó: «Deseo recordar que las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, son parte integrante del territorio nacional argentino y, encontrándose ilegalmente ocupadas por el Reino Unido e Irlanda del Norte, son objeto de una disputa de soberanía reconocida por las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales».
«La Argentina reitera su plena disposición a reanudar negociaciones bilaterales sustantivas con el Reino Unido. Nuestro país reafirma su compromiso con una solución pacífica. Instamos al Reino Unido a cumplir con sus obligaciones en materia de descolonización, y a cesar de inmediato sus incumplimientos de derecho internacional», continuó.
Además, aseguró que conforme al derecho internacional «deben abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa está pendiente de solución». Y cerró con una ratificación del reclamo por la soberanía de las islas: «La República Argentina reafirma su derecho sobre la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y los espacios marítimos circundantes, que son parte integrante del territorio nacional argentino. Por historia y por derecho, las Malvinas son argentinas».

