«El diálogo era espantoso»: este actor formó parte de gran saga de ciencia ficción del cine, pero odiaba su papel y quería que lo mataran

Harrison Ford solicitó el deceso de Han Solo en la saga Star Wars para dar un cierre definitivo a su participación en la franquicia espacial.
El actor estadounidense mantuvo durante décadas una relación distante con el universo creado por George Lucas. A diferencia de sus compañeros de elenco, Ford consideraba que su personaje había agotado sus posibilidades narrativas mucho antes de lo que el público y los productores estaban dispuestos a admitir.
Esta postura no fue una decisión improvisada ni un conflicto salarial de último momento. Durante el rodaje de la tercera entrega en los años ochenta, el intérprete intentó persuadir a los guionistas de que el sacrificio del contrabandista aportaría una profundidad dramática esencial para la conclusión de la trilogía original.
La negativa de Lucas en aquel tiempo respondió a intereses comerciales vinculados a la venta de productos y el impacto del personaje en la audiencia juvenil. El actor tuvo que esperar más de tres décadas para que su pedido fuera finalmente escuchado por los nuevos responsables de la marca cinematográfica.
Con la llegada de la séptima película en 2015, la producción aceptó la condición del protagonista para su retorno a la pantalla. La desaparición física del héroe representó el desenlace que el artista reclamaba desde sus inicios en el cine de aventuras para poder desvincularse de la presión de la saga.
El caso expone las diferencias de criterio que suelen surgir entre las figuras consagradas y las exigencias de rentabilidad de los grandes estudios de Hollywood. Para Ford, terminar con la vida de su papel más famoso fue la única vía posible para garantizar su libertad creativa fuera de la ciencia ficción.
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