Carlos Bianco dijo que en el PJ «hay un problema de conducción» y lo cruzó duro la kirchnerista Teresa García

Las declaraciones del ministro Carlos Bianco sobre la fragmentación interna del peronismo provocaron un fuerte rechazo del sector kirchnerista y profundizaron el debate por la conducción del partido.
El funcionario bonaerense Carlos Bianco advirtió que el movimiento atraviesa una etapa de dispersión que requiere una revisión profunda de sus bases de sustentación. Sus palabras apuntaron a la necesidad de renovar los mecanismos de participación, lo que fue recibido como un desafío abierto por la dirigencia apostada en el Instituto Patria.
La reacción de La Cámpora fue inmediata y apuntó a preservar la jerarquía de las autoridades vigentes del Partido Justicialista. Para este sector, cualquier planteo de renovación debe ocurrir dentro de los canales institucionales existentes y sin cuestionar los liderazgos que sostienen la estructura histórica del movimiento nacional.
Axel Kicillof quedó posicionado como el mediador forzado entre su equipo de gestión y la estructura partidaria nacional. El gobernador insiste con la idea de construir una nueva mayoría que permita ampliar el espacio político, evitando que las rencillas domésticas paralicen la gestión de la provincia de Buenos Aires.
La interna refleja una puja de poder por el control de la estrategia electoral y la definición de candidaturas para los próximos turnos. La fragmentación que menciona Bianco es el síntoma de una crisis de representación que todavía no encuentra una salida consensuada entre los gobernadores y los jefes territoriales.
El panorama de desconfianza mutua dificulta el armado de una mesa de diálogo que incluya a todos los sectores en pugna. El peronismo enfrenta ahora el desafío de procesar estas diferencias de forma operativa para no ceder terreno político frente al avance de otras fuerzas en el territorio bonaerense.
SDN Digital, solo información.
