Washington, D.C. – El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha declarado que Irán ha mostrado una apertura sin precedentes para debatir aspectos sensibles de su programa atómico, marcando un hito en las prolongadas negociaciones. Rubio expresó un optimismo cauteloso sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo en los próximos días.
En una reciente comparecencia ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Rubio destacó que las conversaciones actuales han llegado a un punto que hasta hace poco se consideraba inalcanzable. «Ante nosotros se presenta la posibilidad, que podría darse hoy, mañana o la semana que viene, de que, por primera vez, al menos que yo recuerde, hayan aceptado negociar aspectos de su programa nuclear», afirmó el Secretario de Estado.
Rubio también clarificó la postura de Washington respecto a las sanciones contra Teherán. El Secretario de Estado enfatizó que Estados Unidos no contempla levantar las sanciones a cambio de desbloquear el estratégico estrecho de Ormuz. «No, eso no se ha discutido. No lo hemos ofrecido», precisó. Indicó que la flexibilización de las sanciones solo se considerará si Irán limita de manera verificable su programa nuclear, resaltando que la nación persa está cediendo en puntos que hace apenas un año se negaba incluso a mencionar.
Si bien esta apertura no garantiza un acuerdo que sea plenamente aceptable para el Senado o el pueblo estadounidense, Rubio sugirió que representa una oportunidad crucial para evaluar la verdadera disposición de Irán. El proceso de negociación, según el Secretario, se centra en resolver demoras y obtener respuestas concretas de Teherán, lo que podría allanar el camino para un pacto en el corto plazo.
La comparecencia de Rubio ante el Senado fue la primera desde el inicio del conflicto en Irán, que comenzó el pasado 28 de febrero, y se produjo en un contexto de pausa en las negociaciones, influenciada por los bombardeos israelíes en el sur del Líbano.
Por su parte, el gobierno iraní, según informes, impulsa un acuerdo provisional con Estados Unidos. Esta estrategia busca aliviar la presión económica interna, estabilizar la situación regional y evitar concesiones significativas sobre su programa nuclear, en un entorno de deterioro económico y alta tensión. Fuentes cercanas a los tomadores de decisiones en Irán, citadas por Reuters, sugieren que esta iniciativa responde a una táctica habitual de la República Islámica: resistir presiones externas, eludir compromisos irreversibles y mantener abiertas las vías diplomáticas sin modificar sus posiciones fundamentales.
La situación actual refleja un delicado equilibrio entre la presión internacional y la búsqueda de soluciones temporales, con la esperanza de que las negociaciones delimitadas puedan conducir a un resultado mutuamente aceptable y duradero.

