El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, profundizó su enfrentamiento con la congresista demócrata Ilhan Omar, nacida en Somalia, tras una investigación federal sobre los documentos que presentó para obtener la ciudadanía estadounidense.
Este lunes, agentes federales registraron su vivienda en Washington y secuestraron teléfonos, computadoras, cuadernos y su pasaporte. La pesquisa busca determinar si hubo irregularidades en los trámites migratorios de Omar o de sus familiares, mientras desde su entorno denuncian una persecución política.
Omar llegó a Estados Unidos en 1995, cuando era una chica, junto a su familia, después de vivir en un campo de refugiados en Kenia. En 2000 obtuvo la ciudadanía estadounidense. Ahora, las autoridades investigan si se declaró una edad incorrecta durante ese proceso, una cuestión que podría haber influido en el procedimiento para obtener la nacionalidad.
Según información publicada por medios estadounidenses, los investigadores buscan establecer si Omar tenía 17 o 18 años cuando se realizó el trámite. La diferencia es relevante porque, de acuerdo con la investigación, su edad podría haber determinado el procedimiento que correspondía aplicar. La congresista niega haber cometido irregularidades.
La posibilidad de retirarle la ciudadanía y avanzar con una eventual deportación también apareció entre los objetivos atribuidos a la investigación. Sin embargo, no se anunció ninguna decisión judicial que determine que Omar deba perder su nacionalidad o abandonar el país.
Trump y Omar: una disputa política que lleva años
El conflicto entre Trump y Omar comenzó mucho antes de la actual investigación. Durante los últimos años, el mandatario republicano la convirtió en uno de sus principales blancos de críticas y cuestionó reiteradamente su origen somalí. También difundió acusaciones sobre su vida familiar, entre ellas una versión no probada según la cual se habría casado con su hermano.
Trump, además, hizo comentarios contra la comunidad somalí que vive en Estados Unidos y alentó consignas a favor de la deportación de la congresista durante actos políticos. Omar, por su parte, cuestionó las declaraciones del presidente y sostuvo que forman parte de una campaña destinada a desacreditarla.
La tensión volvió a crecer después del registro de su vivienda. La oficina de la legisladora calificó el operativo como un “abuso de poder indignante” y una “escalada sin precedentes” en el uso de las fuerzas de seguridad contra adversarios políticos. En un comunicado, su equipo sostuvo que Omar no cometió ningún delito y advirtió sobre el uso de las instituciones federales para intimidar a quienes cuestionan al Gobierno.
La congresista también rechazó las sospechas relacionadas con sus documentos migratorios. La investigación, por el momento, no derivó en una condena ni en una determinación pública que confirme las acusaciones.
Antecedentes migratorios de Omar
Las dudas sobre los antecedentes migratorios de Omar no son nuevas. Durante la presidencia de Joe Biden, funcionarios federales analizaron una denuncia similar, pero decidieron no avanzar porque no encontraron pruebas suficientes para respaldar el supuesto fraude, según fuentes citadas por medios estadounidenses.
La nueva pesquisa incluye citaciones a más de una docena de personas, entre ellas familiares de la legisladora, para que aporten información ante un gran jurado en Minnesota. Los investigadores buscan reconstruir los antecedentes del trámite de naturalización y establecer si se presentó información falsa.
El caso también reavivó el debate sobre el uso de los procedimientos para retirar la ciudadanía a personas naturalizadas. Aunque el Gobierno de Trump impulsa una política más activa en esta materia, la revocación de la nacionalidad es una medida poco frecuente y requiere fundamentos legales.
El caso avanza en plena campaña electoral
La investigación se desarrolla a pocas semanas de las elecciones legislativas de medio mandato, en las que Omar busca renovar su banca por un distrito de Minnesota. La congresista forma parte del ala progresista del Partido Demócrata y desde su llegada al Congreso se convirtió en una de las voces más críticas de Trump.
El enfrentamiento también se inscribe en la relación del Gobierno republicano con la comunidad somalí de Minnesota, integrada por unas 80.000 personas. En reiteradas oportunidades, el presidente vinculó a ese grupo con denuncias de fraude y realizó declaraciones contra sus integrantes, sin presentar pruebas que respalden algunas de sus generalizaciones.
Tras el registro de la vivienda de Omar, Trump volvió a referirse a ella durante un acto político en Ohio. Mientras el público coreaba consignas a favor de su deportación, el mandatario lanzó nuevas críticas contra la congresista y extendió sus comentarios a la comunidad somalí.



