El minorista cerró a $1.260 tras una suba de 55 pesos en la semana. El blue quedó por debajo. La agenda cambiaria suma tensión política, financiera y estacional
El dólar minorista cerró este viernes a $1.260 para la venta, con una suba de 15 pesos en la jornada y un incremento acumulado de 55 pesos —o 4,6%— durante la semana. Se trata de la cotización más alta desde la salida del cepo en abril y marca un nuevo récord anual, según el promedio de bancos relevado por el Banco Central. En el Banco Nación, el valor fue idéntico.
La suba se intensificó luego del desafío lanzado por el ministro de Economía, Luis Caputo, durante un seminario de la Universidad Austral. Allí, frente a un auditorio repleto de empresarios, el funcionario respondió a las advertencias sobre el atraso cambiario con una frase que generó repercusión: “Si te parece que está barato comprá, campeón”.
En contraste con el alza del oficial, el dólar blue se mantuvo estable en $1.230, por debajo del minorista. Los dólares financieros también avanzaron. El MEP cerró a $1.246, con un alza de 0,7%, y el contado con liquidación llegó a $1.250.
En el segmento mayorista, el tipo de cambio ganó nueve pesos y cerró a $1.240, con un volumen reducido por el feriado en EEUU. Desde que se desarmó el cepo el 11 de abril, el mayorista acumula un alza de 15%.
Por qué sube el dólar
El impacto del aguinaldo, la demanda estacional por vacaciones en el exterior y el desarme de posiciones de carry trade explican parte de la presión actual. Además, el mercado incorpora señales de incertidumbre política y financiera de cara a las elecciones.
Según el Grupo IEB, modelos técnicos estiman un “valor justo” del dólar financiero entre $1.229 y $1.239. A su vez, la consultora LCG consideró que “la comunicación pública del JP Morgan de que es momento de hacer una pausa posicionándose en dólares, desarmando el carry frente a una reestimación de los riesgos asociados, apalancó una percepción creciente de que el dólar se ubicaba en niveles demasiado bajos”.

Desde la gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia advierten que “hay dos factores estructurales latentes que le ponen presión al tipo de cambio: el déficit de cuenta corriente y la incertidumbre respecto de cómo hará el Estado Nacional para cancelar sus compromisos de deuda de 2026 y 2027, que superan los USD 30.000 millones”.
Los dólares del campo y el “canuto” de los argentinos
En los primeros tres días de julio, el campo liquidó exportaciones por USD 1.000 millones, tras anticiparse a la suba de retenciones que entró en vigencia el 1 de julio. Pero los analistas advierten que ese ingreso de divisas sería transitorio. “El período agosto-noviembre no tendría en principio grandes flujos”, señaló Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS.
MegaQM, por su parte, observó que la reciente dinámica de licitaciones dejó nuevos pesos en la plaza, lo que impulsó una baja de tasas en el corto plazo y empujó al tipo de cambio fuera de la banda en la que venía operando.
“El dato positivo es que cuando tocó en el intradiario valores cercanos a $1.250 aparecieron inversores externos generando nueva oferta. Ese valor de entrada genera tranquilidad y ayuda a consolidar un sendero de tasas más bajo hacia adelante”, destacaron desde la firma.
La presión se manifiesta también en las decisiones del sector privado. Salvador Di Stefano advirtió: “Si los argentinos salen a comprar dólares y lo transforman en ‘canuto’, van a generar un escenario de iliquidez que obligue a más de un emprendedor a desprenderse del ‘canuto’ para equilibrar las cuentas de su empresa”.
Con un dólar en alza y tasas reales que definen los próximos movimientos, la agenda financiera del segundo semestre quedó marcada por tres ejes: el flujo de divisas del agro, la dinámica electoral y la capacidad de generar dólares genuinos en un contexto de superávit fiscal pero reservas aún ajustadas.

