La reforma de la Ley de Impuesto al Valor Agregado comenzó a regir impactando directamente en la estructura de costos de los insumos de salud reproductiva y planificación familiar.
Este jueves entró en vigencia la nueva regulación sobre el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que afecta de manera específica a la comercialización y distribución de productos vinculados a la salud sexual y reproductiva. La medida implica una modificación en las alícuotas y exenciones aplicables a este sector del mercado farmacéutico.
La principal novedad radica en el reordenamiento de la política fiscal aplicada a métodos anticonceptivos y otros dispositivos de planificación familiar. Fuentes del Ministerio de Economía confirmaron que el objetivo es armonizar la recaudación y revisar las categorías previamente exentas o gravadas con tasas diferenciales.
Zohran Mamdani dejará de usar la definición de antisemitismo de IHRA en Nueva York y generó el repudio de IsraelLa aplicación efectiva de estos ajustes generó expectativas en la cadena de valor. El impacto se sentirá en mayor medida en las droguerías y farmacias, que deberán adaptar sus sistemas de facturación para reflejar las nuevas bases impositivas.
Aunque el detalle de los cambios varía según el tipo de producto, la normativa busca generar mayor previsibilidad en la recaudación del Estado nacional. Especialistas advierten que la magnitud del traslado a precios finales dependerá de las decisiones de los distribuidores mayoristas.
La Secretaría de Salud sigue de cerca la implementación para asegurar que los cambios fiscales no representen una barrera de acceso a medicamentos esenciales. Se espera un monitoreo constante del mercado durante las próximas semanas para evaluar el efecto directo sobre el consumidor.
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