La ficción Los Serrano redefinió el concepto de éxito televisivo en España durante la década del 2000, sosteniendo una audiencia millonaria constante.
El panorama televisivo de comienzos de siglo en España estuvo definido por un conjunto de producciones locales que alcanzaron niveles de popularidad inusitados. Entre ellas, la serie Los Serrano se consolidó como una de las ficciones de mayor impacto histórico, transformándose en un estándar de medición para las audiencias.
La producción creada por Daniel Écija logró mantener cifras de audiencia extraordinarias a lo largo de sus emisiones. La serie, que se extendió durante 147 episodios, registró un promedio estable de 5.048.000 espectadores por capítulo.
«La última gran película que haré jamás»: Matt Damon todavía está asimilando su experiencia en la epopeya griega de Christopher NolanEste rendimiento se tradujo en una cuota de pantalla (share) que se ubicó consistentemente cerca del 28,9 por ciento. Estos números la posicionaron como un fenómeno que no dependía de eventos aislados, sino de una adhesión semanal sostenida del público.
La masividad de la ficción incluso registró picos de rating que superaron ampliamente su promedio histórico, llegando a rozar los nueve millones de telespectadores en sus momentos de mayor repercusión. Esto demostró la capacidad de la televisión abierta tradicional para movilizar a gran parte de la población.
El éxito de Los Serrano ilustra el poder de penetración que tenían ciertas narrativas dramáticas familiares a principios de los 2000, estableciendo una vara alta de rendimiento que pocas producciones posteriores lograron igualar en términos de audiencia absoluta.
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