La obra de Vitruvio, figura central de la arquitectura antigua, es el pilar teórico que definió el diseño, la proporción y el pensamiento constructivo de Occidente.
La figura de Marco Vitruvio Polión trasciende la historia de la construcción para situarse como el principal teórico de la arquitectura en el mundo clásico. Su tratado, De Architectura, compilado en diez libros, no solo sistematizó las prácticas constructivas romanas, sino que sentó las reglas estéticas y funcionales que regirían la disciplina durante los siguientes dos milenios.
El corazón de la doctrina vitruviana reside en la triada de principios universales: firmitas (solidez), utilitas (utilidad) y venustas (belleza). Estos conceptos, presentados como requisitos inseparables del buen diseño, establecieron la conexión obligatoria entre la ingeniería estructural y la finalidad artística de la obra.
Se abrió el juego para Javier Milei: del paso por Jesús María a ser invitado a la Fiesta del Trigo y a La ChayaUno de los aportes más influyentes del arquitecto romano fue su profundo análisis sobre la proporción humana como medida universal de la arquitectura. Esta idea fue fundamentalmente redescubierta durante el Renacimiento, inspirando directamente a artistas como Leonardo da Vinci en la concepción del Hombre de Vitruvio, un símbolo perdurable de la armonía clásica.
La influencia del tratado no se limitó al diseño de templos y edificios públicos. Sus escritos abarcaron la ingeniería civil, la planificación urbana y el desarrollo de maquinaria de guerra y riego. Vitruvio fue pionero en la documentación técnica rigurosa aplicada a la infraestructura, marcando un precedente en la literatura profesional.
Hoy, el estudio de De Architectura sigue siendo obligatorio en las escuelas de diseño y arquitectura, no como una pieza histórica, sino como un documento fundacional sobre cómo el espacio construido debe reflejar un orden racional y estar en equilibrio con la experiencia humana.
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