
Sin embargo, el ministro de Salud, Qasim Buhaibeh, informó que cinco personas murieron y otras 16 resultaron heridas. Entre las víctimas había personal de seguridad y empleados civiles del complejo gubernamental.
Testigos consultados por Reuters señalaron que escucharon fuertes explosiones en las inmediaciones del palacio, mientras que el gobierno indicó que la ofensiva incluyó misiles y drones.
Los hutíes reconocieron la operación, pero ofrecieron una explicación diferente sobre el objetivo.
El portavoz militar del grupo, Yahya Saree, aseguró que sus combatientes bombardearon lo que describió como un centro de operaciones militares saudíes instalado en Adén.
Según el vocero, la acción forma parte de la política del movimiento de atacar los refuerzos militares saudíes en los lugares donde se encuentren.
La agencia SABA, controlada por los hutíes, sostuvo que el complejo estaba dirigido por oficiales de Arabia Saudita y que almacenaba armamento. Reuters aclaró que no pudo verificar de manera independiente esas afirmaciones.
Arabia Saudita denunció ataques contra aeropuertos e infraestructura estratégica
En paralelo al ataque en Adén, la coalición militar encabezada por Arabia Saudita presentó un balance de las ofensivas que atribuye a los hutíes durante las últimas semanas.
El portavoz de la coalición, Turki al-Maliki, aseguró que el grupo rebelde lanzó 20 ataques contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad durante octubre, que habrían provocado 17 muertos y 333 heridos.
Se trata de una de las principales terminales aéreas internacionales del país y una infraestructura fundamental para su conectividad comercial.
La coalición también denunció ataques contra el aeropuerto de Abha, ubicado en el suroeste saudí, cerca de la frontera con Yemen. Según las autoridades militares, esas ofensivas provocaron tres muertos y 28 heridos.
Las cifras corresponden al balance presentado por la coalición saudí.
La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), organismo especializado de Naciones Unidas, condenó los recientes ataques contra aeropuertos civiles, aeronaves e infraestructura aeronáutica de Arabia Saudita.
Los hutíes también han dirigido ataques con misiles y drones contra puertos e instalaciones petroleras saudíes, en el marco de una confrontación que amplía los objetivos militares hacia activos de importancia económica.
El riesgo para el petróleo y las rutas comerciales
La ofensiva de los hutíes adquiere especial relevancia por la importancia de Arabia Saudita en el mercado mundial del petróleo y por la ubicación estratégica de Yemen.
El territorio yemení se encuentra junto al estrecho de Bab el-Mandeb, uno de los pasos marítimos que conectan el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico.
Por esta ruta circulan embarcaciones comerciales y petroleros vinculados con el transporte internacional de hidrocarburos.
La semana pasada, las fuerzas gubernamentales yemeníes lanzaron una campaña militar para recuperar territorios controlados por los hutíes y lograron avanzar en zonas próximas a ese paso marítimo.
Los enfrentamientos incrementan la incertidumbre sobre la seguridad de la navegación en una región que ya se encuentra afectada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
En el caso saudí, los ataques contra instalaciones energéticas constituyen una amenaza para la continuidad de las operaciones y para los planes de inversión del país.
Aunque el balance difundido por la coalición no cuantificó daños recientes sobre la producción de petróleo, la reiteración de ofensivas contra infraestructura estratégica aumenta los riesgos de nuevas interrupciones.
La situación también es relevante para países productores y exportadores como Argentina, debido a la sensibilidad de los precios internacionales del crudo frente a posibles alteraciones del suministro de Medio Oriente.
Los hutíes amenazan con mantener los ataques contra Arabia Saudita
El portavoz militar saudí también denunció que los hutíes habrían recibido tecnología militar avanzada con apoyo de actores regionales.
Entre los equipos mencionados figuran misiles balísticos, drones y embarcaciones rápidas cargadas de explosivos, que pueden utilizarse en operaciones contra instalaciones terrestres y objetivos marítimos.
Arabia Saudita sostiene que Irán ha proporcionado armas, financiamiento y entrenamiento al movimiento rebelde. Teherán, por su parte, negó oficialmente haber entregado armamento en violación del embargo establecido por Naciones Unidas.
Maliki afirmó además que la coalición destruyó 127 depósitos de armas y plataformas de lanzamiento en zonas montañosas de Yemen, y exigió a los hutíes detener sus operaciones contra civiles e infraestructura.
En respuesta, el portavoz militar rebelde reiteró que el espacio aéreo y los aeropuertos saudíes no son seguros, aunque excluyó de su advertencia el espacio aéreo sobre las ciudades santas de La Meca y Medina.
La autoridad de Defensa Civil de Arabia Saudita emitió durante el jueves alertas preventivas por posibles amenazas en Najran y Jizan, ciudades ubicadas en el sur del país.
Posteriormente, las autoridades informaron que el peligro había pasado.
La coalición también comunicó que sus defensas interceptaron y destruyeron un dron en Khamis Mushait y otro dispositivo lanzado hacia el sur de Arabia Saudita.
Yemen vuelve a convertirse en un frente central de la guerra regional
La nueva escalada se produce después de la reanudación, durante septiembre, de los combates entre los hutíes y las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudita.
La guerra civil de Yemen comenzó en 2014, cuando el movimiento hutí tomó el control de Saná, la capital del país, y obligó al gobierno a replegarse hacia el sur.
En 2015, Arabia Saudita encabezó una intervención militar que dio lugar a años de enfrentamientos y a una grave crisis humanitaria.
Una tregua alcanzada en 2022 permitió reducir las hostilidades durante varios años, pero los combates volvieron a intensificarse en 2026, en el contexto de la guerra regional iniciada con los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán en febrero.
Las organizaciones humanitarias advirtieron que la reanudación de las operaciones militares está deteriorando rápidamente las condiciones de vida en Yemen.
La ofensiva contra el palacio presidencial de Adén y las amenazas contra la infraestructura saudí incorporan una nueva dimensión al conflicto: la posibilidad de que los enfrentamientos afecten simultáneamente centros de gobierno, instalaciones civiles, infraestructura energética y rutas marítimas internacionales.
Por ahora, la coalición liderada por Arabia Saudita mantiene sus operaciones contra posiciones hutíes, mientras el movimiento rebelde insiste en sus advertencias sobre la seguridad de los aeropuertos saudíes y las fuerzas gubernamentales yemeníes continúan su campaña cerca de Bab el-Mandeb.

