IPC, desdoblamiento electoral y un escenario político dividido en cuatro A la espera de la publicación oficial del Índice de Precios al Consumidor (IPC), el impacto de las cifras de inflación se perfila como un factor determinante tanto para el bolsillo de la ciudadanía como para el cronograma electoral de las provincias y la estabilidad política del Gobierno nacional. Entre los puntos neurálgicos del análisis, se destaca el desfasaje en la medición tradicional del índice, cuestionando que continúe basándose en canastas que incluyen consumos obsoletos como la telefonía fija, lo que distorsiona la percepción real de la calle frente a los datos técnicos. En el plano político, el dato inflacionario actúa como catalizador de las estrategias de gobernadores y fuerzas aliadas. Frente a las dudas sobre la realización o el consenso en torno a las PASO, mandatarios provinciales evalúan adelantar comicios hacia junio para despegarse del escenario nacional y exhibir musculatura territorial propia. Paralelamente, se vislumbra una reconfiguración partidaria con un radicalismo que busca ganar protagonismo propio —impulsado por sectores juveniles y la protesta universitaria— y un panorama electoral que ya no se vislumbra dividido en tercios, sino en cuartos, abriendo el juego a alianzas transversales y al crecimiento de espacios como la izquierda.


