Rusia comenzará este viernes sus primeras elecciones parlamentarias desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, en un escenario atravesado por el impacto económico del conflicto y mayores restricciones a las fuerzas opositoras. Rusia Unida, el partido respaldado por Vladímir Putin, buscará conservar su amplio dominio sobre la Duma Estatal.
La votación se desarrollará durante tres días, entre el 18 y el 20 de septiembre, para renovar los 450 escaños de la cámara baja del Parlamento. Rusia Unida controla actualmente más de dos tercios de las bancas y llega a los comicios como la principal fuerza del sistema político ruso.
En la previa, Putin vinculó la participación electoral con el respaldo a las fuerzas rusas que combaten en Ucrania: “Su elección y determinación demostrarán una vez más que millones de personas están detrás de nuestros combatientes, que somos un pueblo unido, ligado por valores compartidos, la memoria histórica y el amor a la Patria”, afirmó.
¿Cómo impactó la guerra en Rusia antes de las elecciones?
Los comicios llegan después de cuatro años y medio de guerra y en medio de mayores dificultades para la economía rusa. Los ataques ucranianos de largo alcance contra refinerías y otras instalaciones redujeron la producción de combustibles y provocaron faltantes en distintas regiones del país.
Los ataques también alcanzaron infraestructura logística y otros objetivos dentro del territorio ruso, mientras el Gobierno enfrenta las consecuencias del elevado gasto destinado al conflicto. El escenario económico y la creciente exposición de la población a los efectos de la guerra constituyen parte del contexto en el que se desarrollará la elección.
Putin reconoció que los ataques contra infraestructura energética provocaron daños, aunque sostuvo que la economía rusa tiene capacidad para resistirlos. Paralelamente, Moscú intensificó sus operaciones contra distintas ciudades ucranianas y objetivos vinculados con la infraestructura del país.
Las restricciones a las fuerzas contrarias a la guerra
La campaña también estuvo marcada por las limitaciones impuestas a sectores críticos de la invasión. Yábloko, la única fuerza política registrada que se opone abiertamente a la guerra, había sido autorizada inicialmente para competir mediante su lista nacional, pero el Tribunal Supremo ordenó posteriormente excluirla de esa instancia.
Algunos de sus dirigentes también enfrentaron procesos judiciales. Maxim Kruglov, vicepresidente de Yábloko, fue condenado a siete años de prisión, mientras que Lev Shlosberg recibió una pena superior a los 11 años por expresiones relacionadas con la guerra. La formación todavía cuenta con algunos candidatos en distritos uninominales.
Rusia Unida busca conservar su control de la Duma
Rusia Unida parte con una amplia mayoría en la cámara baja, mientras que otras fuerzas parlamentarias, entre ellas el Partido Comunista, el Partido Liberal-Demócrata, Rusia Justa y Gente Nueva, han acompañado al oficialismo en cuestiones centrales y respaldan la guerra.
Los 450 integrantes de la Duma serán elegidos mediante un sistema mixto: 225 bancas se definirán por listas partidarias y las otras 225 mediante circunscripciones uninominales. Además de la renovación parlamentaria nacional, distintas regiones celebrarán elecciones para gobernadores y legislaturas locales.
De esta manera, la votación se desarrollará con la guerra en Ucrania como uno de los principales elementos del escenario político y económico ruso. El Kremlin ha presentado la participación como una demostración de unidad nacional, mientras sectores críticos cuestionan las restricciones a la competencia electoral.




