Moscú ha declarado una intensificación de sus bombardeos coordinados sobre la infraestructura militar e industrial en Kiev, justificando esta medida como respuesta a un presunto ataque previo con drones ucranianos contra el municipio de Starobelsk, en la región de Luhansk. Este comunicado, emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, incluye una severa advertencia para la población y la comunidad internacional.
Según el informe oficial de Rusia, las operaciones se dirigen específicamente a centros de mando y núcleos estratégicos de toma de decisiones en la capital ucraniana. La ofensiva también abarcaría a empresas dedicadas a la ingeniería, fabricación, desarrollo de software y operación de vehículos aéreos no tripulados ucranianos. Rusia sostiene que estos sistemas cuentan con el soporte técnico de personal perteneciente a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Paralelamente a estas acciones militares, el gobierno ruso lanzó un llamado a la comunidad internacional. Se exhortó al personal diplomático y a los miembros de agencias multinacionales a evacuar la capital ucraniana con celeridad. Asimismo, la advertencia se extendió a los residentes de Kiev, a quienes se les recomendó evitar los perímetros de complejos administrativos y bases militares estratégicas.
En relación con el incidente que motivó esta escalada, el Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia informó que un ataque ejecutado por fuerzas ucranianas mediante drones, ocurrido el viernes anterior, resultó en la muerte de 21 personas. Este ataque, según la parte rusa, impactó directamente las instalaciones de una residencia universitaria ubicada en el territorio de Luhansk.
Por su parte, el gobierno de la capital ucraniana ha rechazado categóricamente cualquier vinculación con el suceso. Kiev asegura que sus tropas dirigen sus operaciones de forma exclusiva hacia infraestructuras y objetivos de carácter bélico, ciñéndose estrictamente a las normativas establecidas por el derecho internacional humanitario.

