«Uno a uno» y tasas preferenciales: los bancos ya aplican nuevas estrategias ante el salto de la morosidad

Las entidades bancarias flexibilizan las condiciones de pago ante un aumento de la morosidad y un nivel de deuda que ya promedia los dos sueldos y medio por familia.
El sistema financiero enfrenta una señal de alerta por el crecimiento de los incumplimientos en los pagos de préstamos personales y tarjetas de crédito. Los últimos informes sectoriales indican que el compromiso financiero de los hogares alcanzó un pico que compromete la capacidad de cobro de las entidades privadas.
Frente a esta dinámica, las principales instituciones del país pusieron en marcha planes de refinanciación con tasas de interés reducidas. El objetivo central es evitar que los clientes caigan en una situación de irregularidad irreversible que afecte los balances trimestrales de los bancos.
Estas medidas no se aplican de forma masiva, sino que responden a criterios de segmentación específicos definidos por cada departamento de riesgos. Las gerencias comerciales priorizan a aquellos deudores con buen historial previo que demostraron dificultades transitorias para cumplir con sus obligaciones mensuales.
Las estadísticas del Banco Central confirman que el endeudamiento promedio de las familias argentinas equivale a dos salarios y medio. Esta cifra limita el consumo interno y obliga a los bancos a recalibrar sus proyecciones de rentabilidad para lo que resta del ejercicio anual.
La banca busca contener el deterioro de la cartera de préstamos mediante ajustes selectivos y planes de cuotas más largos. Esta flexibilización administrativa intenta prevenir un incremento mayor en los índices de morosidad sistémica mientras se estabilizan las principales variables macroeconómicas.
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