El diplomático nacional no logró posicionarse entre los dos primeros en la elección preliminar para suceder a Guterres al frente de Naciones Unidas. La pulseada sigue abierta.
## Un debut complicado en el Consejo de Seguridad
La primera prueba de fuego dejó a Rafael Grossi en una situación incómoda. El actual jefe del OIEA cosechó apenas siete adhesiones entre los quince países que integran el Consejo de Seguridad, una cifra que lo ubica por debajo de las dos aspirantes que encabezan la contienda. La costarricense Rebeca Grynspan —quien fue vice de la ONU para Asuntos Económicos— se quedó con diez apoyos, mientras que la representante de Guyana, Carolyn Rodríguez-Birkett, alcanzó nueve.
El escrutinio del martes mostró también dos sufragios negativos para el argentino y seis países que prefirieron no manifestarse. Desde Balcarce 50 interpretan que la diferencia con la zona de clasificación es mínima: bastaría sumar un par de voluntades para meterse de lleno en la pelea. La próxima encuesta entre los miembros del Consejo está fijada para el 21 de agosto, una cita que Grossi ya tiene marcada en rojo.
## El veto fantasma que condiciona todo
Más allá de los números de esta ronda incial, hay una variable que pesa como pocos: los cinco pesos pesados del organismo —Washington, Beijing, Moscú, Londres y París— todavía no jugaron sus cartas a la vista. Cualquiera de estas potencias puede echar abajo una postulación con solo levantar la mano, una herramienta que hace del proceso algo más que una simple suma de votos.
En el entorno presidencial descartan que la sintonía de Milei con la administración Trump o las posiciones argentinas en debates recientes del organismo hayan lastrado la chances del candidato. «Acá falta mucho camino», repiten quienes siguen de cerca la estrategia. Lo cierto es que el pago de deudas atrasadas con la ONU, regularizado en junio, formaba parte de los gestos que buscaban allanar el terreno.
Michelle Bachelet, la apuesta de Brasil y México, quedó aún más rezagada con seis votos favorables. Otros postulantes como el exmandatario senegalés Macky Sall o la ex canciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa prácticamente quedaron fuera de escena. El reloj corre: el 1 de enero próximo deberá jurar quien ocupe el sillón que dejará el portugués Guterres.

