El coloso entró en erupción con una intensidad que obligó al gobierno guatemalteco a activar la alerta naranja en todo el territorio. Columnas de ceniza superaron los seis mil metros de altura, mientras explosiones casi ininterrumpidas y ríos de magma transformaron el paisaje en una zona de alto riesgo.

## Evacuaciones y cierres preventivos
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) ordenó el traslado urgente de pobladores de dos localidades asentadas en las faldas del macizo. Los evacuados encontraron refugio en albergues temporales montados en San Juan Alotenango, donde aguardan evolución del fenómeno. Valeria Urizar, portavoz del organismo, fue tajante en sus redes: ante cualquier señal de peligro inminente, la población debe autoevacuar sin esperar órdenes formales.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) confirmó que el volcán transita hacia una etapa más violenta. Los técnicos detectaron explosiones sostenidas, proyectiles incandescentes y chorros de lava que se elevan entre cien y doscientos metros por encima del cráter. La desgasificación permanente y la probabilidad de nuevos flujos piroclásticos —corrientes letales por su velocidad y temperatura extrema— mantienen en tensión a los especialistas.
Las barrancas Seca, Ceniza y Santa Teresa concentran la mayor amenaza, ya que funcionan como conductos naturales para el material expulsado. Ante este escenario, el Ministerio de Educación suspendió la presencialidad escolar en dos municipios vecinos, mientras que la Policía de Tránsito cortó la Ruta Nacional 14, arteria que une la costa sur con Antigua Guatemala.
## Recomendaciones y contexto histórico
La ceniza ya se deposita sobre poblaciones del oeste y suroeste del volcán. El Insivumeh aconsejó cubrir reservas de agua y alimentos, usar barbijos o paños húmedos para respirar y atenerse exclusivamente a los comunicados oficiales. La Conred, por su parte, instó a tener lista la «mochila de las 72 horas» y a revisar los planes familiares de contingencia.
Por ahora, el Aeropuerto Internacional La Aurora opera con normalidad, aunque la trayectoria de la columna de ceniza se monitorea sin descanso.
El volcán de Fuego, un estratovolcán de 3.763 metros que se alza entre Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez, figura entre los tres más activos de Guatemala junto al Pacaya y el Santiaguito. Su cima permanece desnuda de vegetación por la actividad incesante. La tragedia de junio de 2018 —con 202 muertos y 229 desaparecidos por flujos piroclásticos— sigue presente en la memoria colectiva. Ese episodio, el más destructivo de su historia reciente, dejó una lección que hoy se traduce en evacuaciones tempranas y protocolos estrictos.
Redacción SDN
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