Qué es una riada y cómo se provoca este fenómeno

El distrito de Rasuwa fue uno de los más afectados, especialmente las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi. También hubo daños importantes en Nuwakot y otros sectores cercanos a la cuenca del río.

El Kathmandu Post informó durante la jornada que la crecida había provocado graves daños en asentamientos e infraestructura y que las comunicaciones dificultaban conocer el alcance definitivo de la tragedia.

El reporte que elevó la cifra a 95 muertos fue recogido por medios internacionales, entre ellos Reuters y El País, y que continuaban las tareas de confirmación.

La Junta de Turismo de Nepal elaboró un registro preliminar con información sobre la cantidad de personas desaparecidas, proporcionada por empresas turísticas. Según Ratopati, eran 384 los viajeros que habían quedado fuera de contacto: 291 extranjeros y 93 nepaleses.

El desglose preliminar incluía 105 ciudadanos de India, 37 indios no residentes, 17 malasios, 12 británicos, cuatro sudafricanos, tres estadounidenses, dos españoles, un australiano y un neerlandés.

La emergencia afectó a personal de seguridad y trabajadores de infraestructura. El Kathmandu Post informó que decenas de policías y miembros de las fuerzas de seguridad estaban fuera de contacto en Timure y que unas 60 personas vinculadas con el proyecto hidroeléctrico Langtang Khola tampoco habían podido ser localizadas.

El Departamento de Carreteras de Nepal informó que las aguas destruyeron distintos sectores de la ruta que conecta Betrawati, en Nuwakot, con el paso fronterizo de Rasuwagadhi.

Shubharaj Neupane, portavoz y subdirector general del organismo, dijo: «Hemos sido informados de que todo el tramo de 42 kilómetros entre Betrawati y la frontera de Rasuwagadhi resultó dañado por las inundaciones».

En la misma declaración, agregó: «Varios puentes de hormigón también fueron arrasados por las inundaciones».

Las autoridades locales describieron una destrucción generalizada. Krishna Prasad Humagain, jefe adjunto de la administración del distrito de Nuwakot, afirmó: «Poblaciones enteras han quedado devastadas, mientras que bancos, puentes y mercados sufrieron daños de gran magnitud».

El operativo de rescate fue desplegado por el Ejército de Nepal, la Policía de Nepal y la Fuerza de Policía Armada. El Ejército utilizó helicópteros para buscar y evacuar personas, aunque las condiciones del terreno, el agua y el barro dificultaron las operaciones.

El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, sostuvo que un terremoto de magnitud 4,4 registrado a las 8:37 de la mañana habría provocado un gran deslizamiento que bloqueó el río y generó la inundación.

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el sismo tuvo su epicentro aproximadamente 77 kilómetros al noroeste de Kodari y a unos 10 kilómetros de profundidad.

Esa explicación convive con otra hipótesis. Investigadores vinculados al Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, con sede en Katmandú, señalaron que una avalancha de hielo y roca pudo haber caído sobre el Lhende Khola y haber formado una obstrucción temporal. La ruptura liberó un enorme volumen de agua.

Del otro lado de la frontera, en la región china del Tíbet, un deslizamiento de barro afectó el área de Gyirong, un punto de paso comercial y fronterizo entre ambos países. El presidente chino, Xi Jinping, ordenó reforzar las tareas de rescate y pidió que se hiciera todo lo posible para localizar a las personas desaparecidas y atender a los heridos.

Suman Chalise, un profesor de 34 años citado por AFP, describió: «Vi cómo las aguas se llevaban por delante ocho o nueve camiones, además de casas y personas». Y añadió: «Fue absolutamente desgarrador».

Cómo se provoca una riada

Una riada se produce cuando un río recibe un volumen de agua superior al que puede transportar dentro de su cauce. Esto provoca que el agua rebasa las orillas y comienza a ocupar terrenos cercanos que normalmente permanecen secos.

Si el aumento se produce en un período muy corto, la situación puede convertirse en una inundación repentina, particularmente peligrosa porque deja poco tiempo para reaccionar.

La causa más habitual de las crecidas es la lluvia intensa o prolongada. Cuando llueve durante horas o días, el suelo puede saturarse y perder capacidad para absorber más agua. El excedente comienza entonces a desplazarse por la superficie hacia arroyos y ríos .

El relieve es otro factor determinante. En las montañas, la pendiente favorece que el agua se desplace rápidamente hacia las zonas bajas. La velocidad permite que el agua incorpore piedras, ramas, tierra, vehículos, restos de construcciones y otros objetos.

También pueden originarse por el deshielo. Cuando aumentan rápidamente las temperaturas, grandes cantidades de nieve o hielo pueden transformarse en agua y alimentar ríos y arroyos. En zonas de alta montaña, además, existe un riesgo específico relacionado con los glaciares y los lagos glaciares.

Si una barrera natural que contiene un lago pierde estabilidad, puede producirse una liberación repentina de agua que descienda por los valles y provoque una inundación aguas abajo.

Otra posibilidad es que un deslizamiento de tierra, una avalancha de nieve, hielo y rocas o la acumulación de sedimentos bloquee temporalmente un río. El agua continúa llegando desde aguas arriba y comienza a acumularse detrás de la obstrucción. Las fallas de presas y diques constituyen otra causa posible.

La urbanización puede agravar el problema. El asfalto, el hormigón, los techos y otras superficies impermeables reducen la cantidad de agua que penetra y aumentan la escorrentía superficial.

La deforestación y la degradación de los suelos pueden modificar la respuesta de una cuenca. La vegetación ayuda a retener agua y a reducir la velocidad con la que se desplaza sobre la superficie. Cuando se pierde cobertura vegetal, determinadas zonas pueden quedar más expuestas a la erosión y al arrastre de sedimentos.

Qué zonas del mundo pueden verse afectadas por una riada

Las riadas pueden producirse en cualquier región del planeta y afectar áreas montañosas, valles fluviales, llanuras, ciudades, regiones costeras y grandes deltas.

Las zonas próximas a grandes ríos se encuentran entre las más vulnerables porque concentran población, agricultura, infraestructura y actividades económicas alrededor de los cursos de agua. Cuando el caudal supera la capacidad del cauce, las llanuras pueden quedar cubiertas.

El sur y el sudeste de Asia concentran algunos de los mayores riesgos. Las cuencas del Ganges-Brahmaputra, el Mekong y otros grandes sistemas fluviales atraviesan regiones densamente pobladas y reciben grandes volúmenes de agua durante los períodos de lluvias monzónicas.

Bangladesh, India, Nepal, Pakistán, Vietnam, Myanmar e Indonesia pueden enfrentar diferentes tipos de inundaciones, desde crecidas fluviales de evolución lenta hasta inundaciones repentinas. China presenta zonas de elevada exposición a inundaciones, especialmente las regiones montañosas.

En América del Sur, las grandes cuencas fluviales constituyen otro escenario importante. La cuenca del Amazonas, la cuenca del Plata y varios sistemas de los Andes y sus piedemontes pueden experimentar crecidas de distinta naturaleza en países como Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia, Perú y Colombia.

Centroamérica y el Caribe también están expuestos, especialmente durante episodios de lluvias torrenciales asociados con tormentas tropicales, huracanes y sistemas de baja presión. En zonas montañosas, las lluvias intensas pueden provocar simultáneamente deslizamientos de tierra. El riesgo aumenta cuando las poblaciones se encuentran construidas cerca de ríos, quebradas o laderas inestables.

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