Gimnasia de Comodoro irá este sábado en busca de su segundo título en la Liga Nacional cuando reciba desde las 21 a Quimsa de Santiago del Estero en el Socios Fundadores, por el cuarto partido de la serie final.
El conjunto dirigido por Pablo Favarel llega con una ventaja de 3-0 y tendrá la posibilidad de definir el campeonato ante su hinchada, que está con la ilusión en lo más alto.
El panorama es favorable para el equipo comodorense, principalmente por lo mostrado a lo largo de la serie. Ganó con autoridad los partidos uno y tres, mientras que en el segundo supo resolver un encuentro más equilibrado para quedarse con un triunfo en condición de visitante.
Es que Gimnasia afronta esta definición en uno de los mejores momentos de la temporada, comparable al que atravesó durante la racha de diez triunfos consecutivos, con resultados importantes tanto de local como de visitante.
Ahora llega a la instancia decisiva en plenitud. La victoria del pasado sábado fue determinante, porque le permitió encaminar la serie de manera casi decisiva. Una derrota lo habría dejado a la mínima distancia y, además, a tener que regresar a Santiago del Estero.
Quimsa, por su parte, no se puede equivocar más. Está obligado a ganar este sábado para extender la definición y regresar a Santiago del Estero para disputar un eventual quinto partido.
Si volviera a imponerse, la serie retornaría a Comodoro para un sexto encuentro, mientras que un eventual séptimo juego se disputará nuevamente en suelo santiagueño.

Nunca nadie dejó escapar un 3-0 en una final
La historia de la Liga Nacional respalda las aspiraciones de Gimnasia. Hasta el momento, ningún equipo logró revertir una desventaja de 0-3 en una serie final.
Cada vez que una definición por el título alcanzó esa diferencia, el equipo que tomó la ventaja terminó consagrándose campeón. La estadística contempla tanto las antiguas series al mejor de cinco partidos como las actuales al mejor de siete.
El primer antecedente se registró en 1988, cuando Atenas de Córdoba superó a River Plate por 3-0 para quedarse con el campeonato. Dos años más tarde, el conjunto cordobés repitió la historia al vencer por el mismo resultado a Sport Club de Cañada de Gómez.
Con el formato de siete partidos también hubo definiciones sin reacción del rival. Atenas derrotó 4-0 a Boca Juniors en la temporada 1997/98. Más adelante, Libertad de Sunchales superó por 4-0 a Quimsa en 2007/08, Regatas Corrientes hizo lo propio ante Lanús en 2012/13 y San Lorenzo frente a La Unión de Formosa en 2015/16.
El partido del jueves
El equipo de Pablo Favarel volvió a mostrar una versión superadora. En una instancia donde habitualmente los partidos se definen en el final y son cerrados, dibujó una diferencia impensada ante un rival de jerarquía y lo hizo, en gran medida, gracias al aporte de su segunda unidad, que una vez más marcó diferencias que terminaron siendo determinantes.
Después de un inicio complicado, en el que Quimsa se mostró firme en defensa y encontró ventajas para anotar, al Verde se le hicieron difíciles las ofensivas, pero no tardó en encontrar soluciones y destrabarlas.
El ingreso de los relevos modificó el desarrollo. Sebastián Carrasco volvió a tener una producción acorde a lo que se está jugando, Kenneth Horton recuperó protagonismo y eficacia y Marco Chacón está completando una producción muy regular.
Con un mejoramiento atrás, Gimnasia comenzó a atacar en velocidad, además de tener tiros abiertos y lastimar en la pintura con Carlos Rivero, otro que se viene destacando repetidamente.
Así fue cambiando la historia del juego. Empató con un triple de Horton, pasó al frente y tomó el liderazgo hasta el final, es más, lo fue asegurando cada vez más.
Antes del descanso, el Verde ya había establecido una diferencia importante con un triple de Chacón que marcó la máxima hasta ese momento. La ventaja de siete puntos con la que se fue al entretiempo reflejaba con claridad el cambio de tendencia.
En el complemento, aunque el partido perdió algo de brillo por la baja efectividad de ambos equipos, Gimnasia jamás perdió el control y no hizo otra cosa que avasallar a un Quimsa que no tuvo respuestas y con jugadores desbordados.
El último cuarto fue una exhibición. Con los triples de Cosolito y Carrasco y un funcionamiento de alto nivel, el conjunto comodorense terminó anulando a Quimsa mientras las tribunas nunca bajaron su estado de euforia permanente.
Fue tanta la diferencia, que el DT Favarel les dio minutos a los juveniles para que participaran de una noche que puede ser la antesala de una enorme noche.

