
Un estudio encargado por el Centro de Almaceneros de Córdoba detectó que en julio 9 de cada 10 personas financiaron la compra de comida y un 30,7% reconoció que alguien tuvo hambre en su hogar y no tuvo para comer.
Si bien se registra una baja en los índices de inflación, estos valores no repercuten en los hogares. El Centro de almaceneros, autoservicios y comerciantes minoristas de Córdoba se animó a indagar más allá de los números. Encargó un estudio a Estadísticas, Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) y detectó que la mitad de los entrevistados o integrantes de su hogar se tuvo que saltear una comida por falta de dinero. En general, los entrevistados coinciden en que cada vez más se saltean la cena.
En julio se registró 1,5 de inflación en Córdoba, la más baja de los últimos 5 años. Pero sin embargo, la vida empeora, los datos surgidos de las entrevistas a 2500 cordobeses. El estudio de IETSE detectó que el 50,1% admitió que por falta de dinero, el entrevistado o algún miembro de su hogar, dejó de desayunar, almorzar o cenar. En general, admiten que es la cena la comida que saltean. Estas cifras se replican en todo el país.
Los datos son alarmantes, el 30,7% reconoció que en el mes de julio, algún integrante de su hogar tuvo hambre pero no comió por falta de dinero. Mientras que el 19,6% confesó que en algún momento del mes de julio se quedaron sin comida en la casa.
El objetivo era tratar de conocer lo que realmente pasa en la casa de los cordobeses y los datos impactan porque no surgen de zonas lejanas a los grandes centros urbanos, surge de los habitantes de una de las principales ciudades y provincias del país.
Otra pregunta fue si en julio por falta de recursos, alguna vez en el mes tuvieron que hacer algo que hubieran preferido no hacer para conseguir comida, tal como pedir dinero o alimentos. La respuesta no deja lugar a dudas el 18,9% admitió que para comer tuvo que pedir comida o dinero. Un 10,5% de los encuestados reconoció que en el mes de julio, algún integrante de su hogar sólo comió una vez al día o dejó de comer todo un día.
Un dato que marca el termómetro de los hogares es que el 90% tuvo que financiar alimentos en julio. El 43,5% financió la compra de alimentos a través del pago de la tarjeta de crédito, el 37,2% pidió fiado, el 8,2% pidió dinero prestado y sólo un 10,1% no tuvo que financiar la compra de comida.
No se trata de hablar de lujos, se trata apenas de poder comer todos los días. El 57,8% no llegó a cubrir la Canasta Básica Alimentaria con sus ingresos. El 72,5% llegó a cubrirla con ayuda del Estado, léase Asignación Universal por Hijo o Tarjeta Alimentar, entre otros programas.
El Centro de almaceneros, autoservicios y comerciantes minoristas de Córdoba midió cómo está el consumo en sus bocas de expendio. Las ventas en volumen de los comercios de proximidad que se dedican a alimentos (almacenes, carnicerías, pollerías, verdulerías y fiambrería) cayeron un 19% en los primeros 7 meses del año 2025 comparado con el mismo período 2024. “La pérdida del poder adquisitivo limita severamente el acceso a alimentos básicos, debilitando el tejido social y económico de los hogares y con mayor impulso de los más vulnerables. Los indicadores reflejan una situación estructural de pobreza alimentaria en la que la alimentación, derecho humano básico, se encuentra seriamente comprometida para una parte importante de la población”, señaló el estudio de IETSE.
Vanesa Ruiz, Gerente General del Centro de Almaceneros, autoservicios y comerciantes minoristas de Córdoba, señaló “por más que la inflación baje no es un alivio para familias que tienen un ingreso congelado, una canasta básica con altos costos, servicios de tarifas públicas actualizadas, impuestos, sumado a que mucha gente que trabaja de forma informal tampoco ve recompuestos sus ingresos. La suba del dólar mostró movimientos en los precios de agosto, fueron moderados porque las empresas tienen mucha mercadería disponible y saben que si aumentan mucho, se acentúa la caída del poder adquisitivo”.
La fecha de vencimiento de los productos es un grave problema porque al no venderse pronto, sobra stock. Algunas grandes cadenas idearon sus góndolas de consumo inmediato, hasta los kioscos venden golosina próxima a vencer que los clientes al comprar nunca revisan. “En el caso de los almacenes o comercios minoristas no tenés mucho margen para invertir porque encima no hay financiación. No podemos comprar productos que se venzan pronto, al contrario, necesitamos comprar con fecha de vencimiento lo más lejana posible”, explicó la gerente general.
Los comerciantes minoristas no pueden imponer sus condiciones como lo hacen las grandes cadenas de supermercados. “Hoy no existe el crédito, ni la boleta contra boleta, hay que pagar contraentrega y eso nos complica para mantener los stocks disponibles. En su mayoría hay que cancelar cuando dejan la mercadería, aunque hay productos que te piden que primero pagues para que te los entreguen. El comercio minorista está en una situación de ahogo y asfixia económica. Cada vez nos cuesta más, pagar servicios, impuestos, la presión tributaria es muy alta. Si bien la gente viene más veces a comprar, el tickets es menor. La gente compra para el día o las próximas 48 horas, después verá cómo sigue. Estamos muy preocupados la inflación baja y pero los indicadores sociales empeoran”, señaló Vanesa Ruiz.
En toda la charla, el problema que se repite es que no se ve todavía una luz al final del túnel.“El comercio está apagado y la perspectiva es sombría. Todo el mundo hizo recortes en las compras, algunos pasaron a segundas marcas, otros a terceras, ya recortaron salidas y ocio, fueron en busca de productos sueltos. La gente nos pide productos sueltos pero una reglamentación cordobesa nos impide vender de esa forma. Pero hay mucha gente que ya hizo todo y aun así no le alcanza. El muy dolorosa la realidad que vivimos. Empeora la calidad nutricional crece la venta de harinas, pan y papas pero cayó un 22% la leche fluida, 33% bajó la venta de leche en polvo, quesos, flanes y yogures cayeron entre un 45 y 50% y los cortes de carne vacuna bajaron 42 y 45%”, explicó.
Mientras almacenes y autoservicios se profesionalizan para poder dar batalla, hacen alianzas con bancos y tarjetas y reconocen que fue un error no haber tenido esto listo para estas épocas que la gente compra si se ofrece un descuento.
La preocupación es tan grande que el Arzobispado de Córdoba conformó una mesa de emergencia alimentaria para trabajar con los comedores que están desbordados. Allí se sentaron almaceneros y autoservicios para tratar de pensar algo juntos.
El panorama es complicado para clientes, negocios y gente que no llega ni a poder comprar. Los datos del estudio que encargó este sector, sirven de termómetro social para ver cómo está el consumo adentro de las casas, no sólo en tiendas.
(Con información de BAE Negocios)

