Según un informe de la consultora Invecq, la economía muestra signos de estancamiento tras el impulso inicial de 2025.
La recuperación económica que se había iniciado a mediados de 2024 muestra señales de agotamiento. Así lo indicó un informe reciente de la consultora Invecq, que advierte una profundización en la desaceleración de la actividad, con un crecimiento estimado de apenas 1% para lo que queda del año.
El dato surge tras la publicación del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de mayo por parte del INDEC, que mostró una caída mensual del 0,1% y una suba acumulada del 6,1% en los primeros cinco meses del año. No obstante, el ritmo de crecimiento viene disminuyendo de forma sostenida desde hace un año.
Según Invecq, “la recuperación se interrumpió en febrero”, y desde marzo —mes previo a la salida parcial del cepo cambiario— comenzaron a observarse signos de estancamiento: salarios estancados, menor dinamismo del crédito y un contexto financiero más adverso.
Los primeros datos de junio confirmarían esta tendencia, y en julio la volatilidad de las tasas y el elevado costo del financiamiento habrían afectado aún más a varios sectores.

El análisis sectorial muestra un comportamiento dispar: mientras algunas actividades mantienen un crecimiento moderado, otras —especialmente las ligadas al consumo interno— evidencian una recuperación lenta. Turismo y hotelería siguen en terreno claramente recesivo.
La consultora proyecta un crecimiento del PBI del 5% para 2025, aunque aclara que ese número se explica en gran parte por el arrastre estadístico del segundo semestre de 2024 y el buen desempeño de los primeros meses del año. De aquí en adelante, solo se prevé un avance del 1%.
Finalmente, Invecq subraya que para romper con esta inercia de estancamiento será clave consolidar la estabilidad macroeconómica e implementar reformas estructurales en los planos previsional, tributario, laboral y fiscal que permitan mejorar la productividad y el crecimiento sostenido del país.
Con información de NA

