La agresión ocurre apenas horas después de que Teherán decretara el cierre total del canal «hasta nuevo aviso» bajo la advertencia de haber tomado el control del área por la fuerza.
Hasta el momento, el régimen islámico mantiene bajo estricto secreto la identidad, bandera y el estado de la tripulación de este segundo buque afectado.
La respuesta de Estados Unidos y el daño al primer buque
El anuncio del nuevo ataque se produjo casi en simultáneo con una fuerte represalia de las fuerzas occidentales. El Comando Central estadounidense (Centcom) ejecutó su tercera ofensiva de la semana, alcanzando unos 140 objetivos militares iraníes, para mermar la capacidad del régimen de hostigar el comercio marítimo.
Esta intervención de Washington fue una respuesta directa al asalto de un primer barco: un buque portacontenedores con bandera de Chipre que, tras ser alcanzado por fuerzas iraníes, sufrió un grave incendio en su sala de máquinas y quedó varado, registrándose además un tripulante desaparecido. Tras la contraofensiva norteamericana, se reportaron fuertes explosiones en varias regiones de Irán, incluyendo la provincia costera de Bushehr.
El conflicto se expande a cinco países vecinos
La crisis en el estrecho de Ormuz dejó de ser un diferendo marítimo para convertirse en un conflicto regional a gran escala que ya se expande a cinco países vecinos. En una drástica demostración de fuerza, Teherán lanzó una lluvia de misiles balísticos y drones contra distintas bases estadounidenses ubicadas en la región.
Según reivindicó la agencia estatal iraní Tasnim, las ofensivas alcanzaron de manera directa la base aérea Príncipe Hassan en Jordania, así como las instalaciones de Al Udeid en Qatar, considerado el mayor enclave de tropas y equipos de Estados Unidos en Medio Oriente. Del mismo modo, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin también fueron blanco de estos bombardeos coordinados.
Este escenario de hostilidades generalizadas coincide con la postura inflexible que mantiene el régimen islámico respecto al control del paso marítimo. Al respecto, el portavoz parlamentario iraní, Ebrahim Rezaei, ratificó las intenciones de su gobierno a través de una advertencia en redes sociales, donde aseguró taxativamente que tomaron el control del estrecho por la fuerza y que por la fuerza lo preservarán.


