Teherán y Mascate avanzan en un corredor marítimo alternativo, aunque el bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes frena la operatividad plena de la iniciativa. La tensión en el Golfo Pérsico mantiene en vilo al comercio internacional de energía.
## Un entendimiento con traba externa
El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baqai, confirmó que ambas naciones definieron los límites geográficos de la nueva ruta y preparan una declaración bilateral para oficializar el pacto. No obstante, aclaró que el texto conjunto prosperará siempre que «actores externos no entorpezcan el desarrollo». La advertencia apunta directamente a la administración norteamericana, que mantiene vigente el cerco naval sobre instalaciones portuarias iraníes.
Actualmente, el estrecho permanece interrumpido por decisión de Teherán, como reacción a la escalada bélica desatada por los bombardeos ordenados desde la Casa Blanca. Baqai fue categórico al señalar que la seguridad de la navegación no quedará asegurada únicamente con el acuerdo omaní, ya que «los elementos que generan inseguridad en la zona persisten por cuenta de Estados Unidos», en alusión al bloqueo impuesto como represalia por el cierre del paso y por «acciones hostiles contra los intereses persas».
## Voces cruzadas y escenario incierto
Por su lado, Donald Trump aseguró que la vía reabrirá «en breve» y amenazó con una respuesta «severa» de no concretarse. Incluso ventiló la posibilidad de un arreglo antes del jueves, algo que desde la capital iraní desmintieron: niegan rotundamente cualquier diálogo directo con funcionarios estadounidenses.
El vicepresidente JD Vance, en tanto, adoptó un tono más cauteloso durante su paso por Fox News. «Será complejo y demandará tiempo», expresó sobre las tratativas, atribuyendo los tropiezos a las divisiones internas del régimen persa. «Son interlocutores sumamente complicados, con un sistema fragmentado», describió, aludiendo que ciertos sectores buscan cerrar el conflicto mientras que facciones más extremistas intentan extenderlo.
## Inestabilidad que no cede
Mientras transcurren las gestiones diplomáticas, la región sigue siendo un polvorín. Irán opera por ahora una sola senda de navegación próxima a sus litorales y evalúa establecer peajes por el uso del corredor, medida que Washington y otras potencias rechazan por entenderla contraria a la legislación internacional del mar.
La puesta en marcha de una ruta omaní en junio ya había encendido alarmas en Teherán, desencadenando agresiones contra barcos. En ese clima, la agencia británica Ukmto reportó que la dotación de un buque petrolero percibió detonaciones mientras cruzaba el estrecho. Paralelamente, los insurgentes hutíes —con respaldo iraní— reivindicaron ataques contra dos tanqueros saudíes en el Mar Rojo y el Golfo de Adén, dentro del boicot que aplican a la flota del reino. Lejos de apaciguarse, el conflicto se expande: el ejército israelí confirmó la muerte de dos efectivos en combates contra Hezbolá en el sur del Líbano.
Redacción SDN
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