Por primera vez en cuatro décadas, la central atómica de Paks dejó de funcionar por completo. La causa: una bajante sin precedentes en el caudal del río Danubio, la fuente vital que permite refrigerar sus reactores.
## Una decisión sin antecedentes
El ejecutivo húngaro, encabezado por Péter Magyar, confirmó la medida desde las propias instalaciones. La planta, emplazada a poco menos de cien kilómetros al sur de Budapest, venía operando desde hace días con restricciones severas. En lugar de generar los 2.000 megavatios habituales, apenas alcanzaba los 965, una reducción que superaba el cincuenta por ciento de su capacidad instalada.
Magyar anticipó que la paralización podría extenderse por varias semanas, al menos hasta que el caudal fluvial se recupere. Las bombas encargadas de impulsar el agua hacia el complejo atómico dejaron de operar con normalidad a medida que el nivel descendía peligrosamente. El mandatario aclaró que el procedimiento de detención se ejecuta bajo estrictos protocolos de seguridad, sin peligro para los habitantes ni para los ecosistemas vecinos.
## Alerta climática en Europa Central
La región atraviesa una de las peores sequías de las últimas décadas. Los cultivos, el turismo y la industria ya sienten los efectos del déficit hídrico. Lo que viene empeora el panorama: meteorólogos prevén una ola de calor extremo, con termómetros que podrían marcar entre 40 y 42 grados, una combinación letal para el ya castigado río.
En la zona de Paks, el Danubio podría alcanzar los -144 centímetros, cifra que pulverizaría el récord negativo de -98 centímetros establecido en 2018. El umbral crítico para mantener la central activa se sitúa en -134 centímetros. Cabe destacar que estos valores negativos no implican que el cauce esté seco, sino que el espejo de agua cayó por debajo del punto cero adoptado como referencia técnica.
La central soviética, con cuatro reactores en funcionamiento, cubre aproximadamente la mitad de la demanda eléctrica del país. En sus 44 años de vida útil nunca antes había debido apagarse por causas ambientales. Magyar recordó que, en las últimas dos décadas, solo en tres oportunidades agosto trajo consigo crecidas notables en el caudal del Danubio.
Redacción SDN
Etiquetas: energía nuclear, cambio climático, sequía Europa, Hungría, crisis hídrica

