La era de los universos cinematográficos obliga a los grandes estudios de Hollywood a reformular la planificación a largo plazo de sus franquicias y a gestionar narrativas de décadas.
La industria cinematográfica de Hollywood ha consolidado un modelo de producción basado en la continuidad narrativa, alejándose de la tradición de películas individuales con posibles secuelas. Este cambio estratégico, impulsado principalmente por el éxito de las propiedades intelectuales de Marvel y Star Wars, exige una planificación creativa y financiera que abarca múltiples años y, en ocasiones, más de una década. Los estudios deben ahora mapear arcos de personajes y eventos troncales con una anticipación sin precedentes.
A diferencia de décadas anteriores, donde las secuelas dependían del resultado de taquilla del primer film, los ejecutivos y guionistas se reúnen para delinear un «mapa» completo de la franquicia antes de que la primera entrega llegue a salas. Este proceso busca asegurar que cada nueva producción, ya sea cine o streaming, encaje perfectamente en la continuidad establecida, evitando inconsistencias argumentales que puedan frustrar a las audiencias especializadas.
Solo aparece 10 segundos en pantalla, pero Matt Damon reconoció que tenía potencial: Con los años descubrió que era Pedro PascalLa rigidez inherente a la planificación de universos presenta desafíos significativos. El riesgo principal radica en que una estrategia definida con años de antelación puede no resonar con los gustos cambiantes del público o con el desempeño artístico de directores y actores clave. Este esquema obliga a los estudios a comprometer cientos de millones de dólares en proyectos interconectados, elevando la apuesta económica en cada decisión creativa.
El caso paradigmático es el del Universo Cinematográfico de Marvel, que ha demostrado la viabilidad de entrelazar narrativas a través de numerosas películas y series. Este éxito obligó a competidores como Warner Bros. y Universal a buscar estrategias similares, aunque con resultados dispares. La meta es crear un ecosistema donde el fracaso de una pieza no descarrile el plan maestro de largo plazo.
En la actualidad, la viabilidad de los grandes estudios depende cada vez más de la gestión eficaz de estas megasagas. La planificación se ha convertido en un componente tan vital como la dirección artística, marcando un antes y un después en la forma en que Hollywood construye sus historias y asegura su dominio en el mercado global.
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