Hezbolá ha aceptado una tregua propuesta por Estados Unidos, con el objetivo de reducir la tensión en la región entre el grupo respaldado por Irán e Israel. La información fue confirmada por la embajada del Líbano en Washington y posteriormente replicada por la presidencia libanesa en sus canales oficiales.
El esquema promovido por la administración estadounidense, liderada por el presidente Donald Trump, busca establecer un cese de hostilidades bajo las siguientes condiciones clave:
- Israel se abstendrá de atacar los suburbios del sur de Beirut, considerados bastiones políticos y militares de Hezbolá.
- La organización Hezbolá, por su parte, detendrá sus ataques contra territorio israelí.
La iniciativa surge después de que el presidente Trump aludiera a un principio de acuerdo en sus redes sociales. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido una figura central en estos esfuerzos diplomáticos, manteniendo contactos con el presidente libanés, Joseph Aoun, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
El principal objetivo de Washington es fomentar una desescalada gradual del conflicto y prevenir una ampliación de la guerra que pudiera involucrar a otros actores regionales de manera más directa. Fuentes de la administración estadounidense han señalado que este acuerdo «crearía un espacio para una desescalada gradual y un cese efectivo de las hostilidades».
Este desarrollo se produce tras una jornada de alta tensión, marcada por la toma del castillo de Beaufort, una posición estratégica israelí al norte del río Litani, y la autorización de nuevos ataques israelíes sobre Beirut. En este contexto, el diputado de Hezbolá, Hassan Fadlallah, confirmó a la cadena Al-Manar el respaldo de la organización a un alto el fuego integral en todo el territorio libanés, aunque reiteró que la retirada de las tropas israelíes sigue siendo una condición central para una solución definitiva. «Observaremos si realmente se produce un cese de las hostilidades en los próximos días», afirmó Fadlallah.
Washington seguirá de cerca la evolución de los acontecimientos, esperando lograr avances concretos en la próxima ronda de conversaciones entre representantes de Israel y el Líbano. La viabilidad de la tregua, por el momento, se considera frágil y sujeta a la situación militar en el terreno.
En un desarrollo relacionado en la región, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció la semana pasada su directriz de ampliar el control militar sobre la Franja de Gaza hasta el 70% del territorio. Netanyahu había afirmado previamente que sus fuerzas ya dominaban el 60% del enclave palestino, mientras continúan los ataques.
Durante un evento televisado, el mandatario israelí declaró: «En este momento, controlamos por completo el 60% del territorio de la Franja de Gaza y mi directiva es llegar al…». La audiencia coreó «¡100%!» antes de que pudiera terminar su frase, a lo que Netanyahu respondió: «Esperen, vayamos en orden. Primero, el 70%. Empezaremos con eso», sin descartar que el control total sea el objetivo final.
Esta cifra supera el 53% que Israel debía controlar sobre una franja de seguridad designada como “Línea Amarilla”. Netanyahu también había hecho referencia a logros pasados, como el retorno de rehenes, en un tono que sugería una postura firme e inquebrantable respecto a las operaciones en Gaza. La expansión del control sobre Gaza subraya la complejidad y la volatilidad persistente del conflicto en la región.

