El macizo más inquieto de Centroamérica volvió a mostrar su furia. El Volcán de Fuego, situado a escasos 35 kilómetros de Ciudad de Guatemala, entró en una nueva etapa eruptiva que obligó a las autoridades a decretar la alerta anaranjada —el segundo grado de emergencia más grave del país— y a desplazar familias enteras hacia zonas seguras.
## Evacuaciones apuradas y noches sin dormir
La jornada del lunes comenzó con señales preocupantes. Durante la madrugada, el coloso empezó a escupir material incandescente. Para la noche, la situación se había agravado notablemente. Decenas de pobladores de dos pequeñas comunidades asentadas en las laderas tuvieron que abandonar sus casas con lo puesto. Algunos apenas alcanzaron a guardar ropa de cambio y víveres elementales antes de subir a los vehículos que los trasladaron hasta refugios habilitados en San Juan Alotenango, donde les esperaban camas colocadas en salones vecinales.
Alejandro García, un vecino de 68 años del caserío Santo Domingo El Porvenir, relató cómo se vivieron esas horas críticas: desde la mañana se percibía la agitación del volcán, pero fue al caer la noche cuando sonó la orden de retirada. La portavoz de la Conred, Valeria Urízar, extendió la recomendación a todos los habitantes de la región: mantener los ojos bien abiertos y, ante la menor duda, optar por la autoevacuación para salvaguardar sus vidas. Hasta ahora, no trascendió el número exacto de desplazados.
## Columnas de ceniza y cierres preventivos
El Instituto de Vulcanología confirmó que el volcán atraviesa su fase más crítica. Los expertos detectaron ríos de lava bajando por las pendientes y columnas de material que podrían elevarse más de siete kilómetros sobre el nivel del mar. Los flujos piroclásticos representan el peligro más inminente para las localidades del sureste, suroeste y sur del edificio volcánico.
La ceniza ya se expande entre cinco y seis kilómetros de altura, con proyección hacia el oeste en un radio de hasta 130 kilómetros, lo que podría afectar incluso zonas costeras del Pacífico. Ante este escenario, el Ministerio de Educación canceló las clases presenciales en tres municipios vecinos al coloso. Además, se interrumpió el tránsito por una vía clave que vincula la costa sur con Antigua Guatemala, joya colonial del turismo centroamericano. Aunque se alertó sobre posibles complicaciones para la aviación comercial, el aeropuerto internacional de la capital opera con normalidad por el momento.
Con 3.763 metros de altura, el Volcán de Fuego ostenta el título de más activo de la región. Su historial incluye una violenta erupción en 1932 que cubrió de cenizas a El Salvador y Honduras, y episodios recientes en febrero de este año y en junio de 2025, cuando unos 800 guatemaltecos debieron ser evacuados.
Redacción SDN
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