
El FMI calificó como “excelente” el encuentro con el ministro de Economía, que viajó a Washington en busca de apoyo financiero y político. El Gobierno apuesta a un swap de USD 20.000 millones para frenar la tensión cambiaria.
La directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, confirmó que el organismo mantiene una “estrecha colaboración” con la Argentina luego de reunirse con el ministro de Economía, Luis Caputo, en Washington. El encuentro forma parte de una agenda clave del Gobierno para conseguir oxígeno financiero en medio de la escalada del dólar y la caída de reservas del Banco Central.
I had an excellent discussion with @LuisCaputoAR on Argentina’s outlook and reform efforts. We work hand-in-hand with ð¦ð·, the @USTreasury and other partners in support of macroeconomic stability and growth. pic.twitter.com/MKz1MSmxp6
— Kristalina Georgieva (@KGeorgieva) October 6, 2025
Misión económica en Washington
Caputo mantuvo una primera reunión con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y más tarde se reunió con Georgieva en las oficinas del FMI.
“Tuve una excelente conversación con Luis Caputo sobre las perspectivas de Argentina y las reformas que se están llevando a cabo”, escribió la titular del Fondo en su cuenta oficial de X, acompañando el mensaje con una foto del encuentro.
El ministro busca concretar un acuerdo de swap de monedas por hasta USD 20.000 millones, que le permitiría al país reforzar reservas y contener la presión cambiaria. Si bien el Tesoro norteamericano aclaró que no se trata de “dinero fresco”, la línea representaría un respaldo de liquidez para el sistema financiero.
Qué se negocia
La propuesta oficial incluye, además del swap, la posibilidad de un crédito stand-by o el uso de Derechos Especiales de Giro (DEG) de Estados Unidos. El equipo económico argentino busca un paquete combinado que dé previsibilidad cambiaria y tiempo político para sostener el programa económico.
Fuentes cercanas a la negociación admiten que el acuerdo podría incluir condiciones de disciplina fiscal, acumulación de reservas y reformas estructurales, puntos que tanto el FMI como la Casa Blanca reclaman desde hace meses.

