El desplome de hasta el 16 por ciento en las acciones de las firmas tecnológicas líderes marca el fin de la euforia especulativa y obliga a Wall Street a recalcular el valor real de la inteligencia artificial.
Las principales compañías del sector tecnológico atraviesan una corrección severa en los mercados internacionales ante la creciente impaciencia de los inversores. La caída en las cotizaciones refleja una exigencia de resultados concretos frente a las inversiones millonarias destinadas a la infraestructura de datos y procesamiento.
Nvidia encabeza las pérdidas acumuladas tras alcanzar máximos históricos que muchos analistas consideraron insostenibles para el corto plazo. El efecto arrastre alcanzó a firmas consolidadas como Microsoft y Alphabet, cuyas proyecciones de ganancias no lograron calmar la ansiedad de los grandes fondos de inversión globales.
Los ADRs caen hasta 3,5% en Wall Street, pero suben los bonos y el riesgo país se aleja de los 520 puntosEl impacto se trasladó de inmediato a los Cedears en la plaza local, donde los ahorristas argentinos operan habitualmente estos activos para dolarizar sus carteras. La volatilidad del Nasdaq genera una postura de cautela para quienes buscan refugio en empresas de crecimiento rápido pero con alta exposición al riesgo sistémico.
La Reserva Federal de los Estados Unidos juega un papel determinante en este esquema financiero. Mientras el mercado espera señales claras sobre una posible baja en la tasa de interés, el flujo de capitales abandona momentáneamente el segmento tecnológico para buscar activos más defensivos y menos volátiles.
Los analistas financieros coinciden en que este retroceso representa una depuración técnica necesaria tras meses de alzas ininterrumpidas. El futuro del sector dependerá ahora de la capacidad de estas organizaciones para transformar la innovación tecnológica en flujos de caja que sean sostenibles y rentables.
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